lunes, 30 de julio de 2012
domingo, 7 de agosto de 2011
Sobre lo que l E o ...
Ya he leído la tercera entrega de la aventura que un muy buen amigo ha decidido enfrentar. He leído y a la vez he vivido parte de las aventuras que su empresa ha develado, a creado y encontrado (o reencontrado?) .
Me es interesante, pues me embarga un sentimiento que deambula entre la nostalgia, la tristeza, la desesperanza aprehendida y la motivación...
También es interesante el ejercitar en el reconocimiento de mis emociones y de mi personalidad. Tan solo anoche entre copas (que es “lindo eufemismo” para referir un carrete en vaso plástico) intentaba rederscubrirme y plantear la importancia del egoísmo constructivo, y del reconocimiento de mis extremos... de nuestros extremos, frente a la letanía del amor perdido como oportunidad de reflexión y superación. He caído en relevar la importancia del mensaje que mi buen amigo sin duda expresaría en el correo que he leído. Es tal dicha relevancia que me he permitido estancar el correo en mi panel de recibidos, durante cinco días, hasta encontrar el momento para darle lectura concienzuda... Ello parece vulgaridad, pero significa un atentado radical frente a la impulsividad controlada que marca mi personalidad, frente a la explosión de acciones desreguladas, con ausencia de un hilo conductor, y con ausencia de un denominador. He atentado contra el carpe diem...
Y ello ha causado mella en mi, pues me siento embargado por esos sentimientos poco positivos. Sin embargo creo positivo el momento pues quiero pensar que en dicho correo mi buen amigo ha depositado todo ello que transmite a la espera que otros recibamos parte de sus devenires y digeramos energías oscuras, y eso me da cierto heroísmo y me permite abrazar a mi amigo en su aventura, de estar con él en su soledad y de palpar la calidez de su aventura...
Básicamente el planteamiento de fondo radicaría, cual sino otro, en las diferencias culturales, en como la construcción de nuestra personalidad esta marcada por nuestro entorno y viceversa... Pero en esta relación existen ciertos males, que más allá del valor relativo que pudiésemos darles, no estamos dispuestos a digerir. La idea no es cuestionar y versar la palabra y los pensamientos frente a los otros, más solo es manifestar el repudio que siento frente a los ejercicios dañinos del medio ambiente (incluidos nosotros mismos...). Me siento trágico al estar calentito con una estufa, al comparar bencina para el auto, al ver los colores de mi ropa feliz, al escribir en este teclado que nada cuestiona, al leer con códigos que destruyen las verdaderas ideas que quiero expresar... Pero, definitivamente, mes siento peor al saberme protagonista de la inacción y reavivar el compromiso por lo que debo hacer... la teclas son cada vez más duras y mis manos ejercen fuerza mayor en ellas, siento crujir mi escritorio y fantaseo en que se romperá, rompiendo el suelo de este que no es mi hogar y abriendo la tierra hasta partirla en la mitad y tragar toda esta civilización. Y así poder entregar el único regalo realmente posible... la posibilidad de comenzar nuevamente, la opción de poder volver a equivocarse en descubrir lo incierto...
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Claudio Contreras
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domingo, 8 de mayo de 2011
Sobre de todas formas...
De la mejor manera
inocuo al pensar de pensares
Ha de ser, lo que yo espero
cárcel de lo oscuro en el páramo indecente de lo no deseado
¿pero donde cabila el pensamiento?
Tanto he de cancelar por liberar a mi conciencia
seré el Atahualpa de mis años
llenare tu mall de oro hasta que no lo crea
mis sonidos ya no te serán extraños
mis gritos desde este momento serán ya solo tus conductores
que mas da, ya no rehusare la pena sin sentido
ya le estoy dando un sentido
son sonidos, indecentes.
Ya cansado de la carne, de la pena
tan solo deseo la mediocridad, sutil escape
el miedo
deseo tener el valor para ser cobarde
¿por donde escapa mi animo obsoleto de sueños en lejanía?
Para, detente en este momento y escupeme
de tu estomago escupeme
de tu vida, tus sueños, luchas y pecados.
Tanta locura ha entrado en mis ojos que ya estoy en foco
me canse de sentirme
ya no soy lo ordinario
ya no soy simple, y menos rebuscado
soy quien tiembla a palpito de cada escena
el la obra de los besos de pena
señoras que piden
solo por el placer de tu cara apenada
en el mundo
este mundo
niños que disfrutan con mi mano en tu bolsillo
su mano extendida a recibir la ofrenda vespertina
que aliviana la culpa que me imponen
hazme renacer aca en este segundo
practica un tiro certero a mi redención
saca a Satanás del reino de mi pobreza
lanzalo a las alturas para que vea con claridad lo mal que lo hace
dile, cuentale que gana el sentimiento y que la sensibilidad esta de moda
hay angeles en las esquinas
personitas, duendes capaces de regalarte el cielo por una moneda.
Verdad etiope en tierras sureñas
ya los judíos cobran su parte
y yo aparcado en un hemisferio
esperando el momento en que me veas y me alojes
cerca... no, lejos de ti
en otro momento habría llorado por ti
en otro momento te entrañaría
en otro momento cavilaría y arrancaría el revolver que descansa en mi sien
en otro momento moriría
en otro momento
vería como el túnel se habré frente a mi
vería lo mal que he hecho las cosas y como se ven resueltas en fracciones de segundos
vería como las oportunidades no se repiten
y como sí es posible mirar desde mas arriba sin caer jamas
hoy, ahora es otro momento
martes, 6 de julio de 2010
Sobre hoy...
Y hay momentos en que uno simplemente no quiere escribir
Muchas veces esto sucede porque se te antoja la bendita gana, y no quieres transmitir nada de lo que tienes guardado adentro… nada
Muchas veces pasa porque simplemente no tienes ni puta idea sobre que escribir
Y otras veces, las menos, ocurre que tienes tanto por entregar, tantos mensajes que decir, tantas cosas que gritarle al mundo que simplemente te da miedo escribirlas. Te da miedo ya que cualquier palabra escrita es mucho más pesada que una hablada (no estoy de acuerdo, solo describo y escribo), te da miedo pues el exteriorizar lo que piensas es, necesariamente, un compromiso de tu exterior para con eso que mencionas. Muchas veces el temor se fundamenta en el miedo a que al soltar la primera palabra sufrirás una descontrolada y desbordante avalancha de otras palabras, y muchas de ellas no te representaran y perderás el control sobre lo que quieres decir y dirás lo que sientes pero que no querías decir, y te sentirás traicionado por ti mismo, la peor de las traiciones. Y después exploraras mundos de los cuales nadie tendrá la fortaleza para hacerte salir y tendrás que volver a mirar a tu interior, tendrás que volver a acudir a ese ser del cual decidiste desconfiar tras una traición equivoca, y te perdonarás y ese será un circulo que no tendrá final, y más tarde terminaras perdonando a los que te rodean y un día perdonarás al mundo porque él no tiene la culpa de ser lo que es, de ser como es… uff, a veces es justificado el miedo a la palabra.
Hay tantas cosas bellas en este planeta, hay tantas cosas bellas en esta realidad. Hay tantas cosas horribles en este planeta, hay tantas cosas horribles en esta realidad. Hay tantas cosas que no me importan las cosas, quiero abrazar el horizonte y dejarme quemar por el fuego del solo que se esconde, o por el fuego del sol que nace, más para el fin es indiferente su momento. Lo importante pasa a ser mi momento, que muchas veces queremos sea el momento final de este momento. Y es que es tan fácil querer escapar, querer la salvación mesiánica y ridícula que venga del exterior, cual nave alienígena elija al azar a los que se salvaran de la catástrofe que estamos creando, y en esa elección casualmente seremos nosotros los que perduraremos. Yo te digo –admite tu derrota, si ves venir a esa nave salvadora escóndete donde no puedan descubrirte, llévate tus malezas y no intentes reproducirlas por el insignificante espíritu se salvación, por el insignificante espíritu de reproducción- YA MUCHOS LO HAN RECORDADO… NO SOMOS EL CENTRO DEL UNIVERSO, NO ERES EL CENTRO DEL UNIVERSO.
Las metáforas develan realidades y esconden fantasías, por lo cual cabe la pregunta ¿vivimos en realidad o vivimos en una constante fantasía? Ha muerto un ser querido y lo único real es el dolor que nos deja. Deberíamos revivirlo y sentenciarlo por crueldad, por permitir su muerte y con esta hacernos sufrir. Es completamente inmoral su acto de egoísmo, de querer dejar todo esto y dejarnos a nosotros, precisamente a nosotros acá… Entonces muere este ser y sufrimos, nos quedamos lamentándonos, deseando que lo ocurrido jamás se transforme en realidad, que lo ocurrido, que es más real que nada, sea una estúpida fantasía, sea un infantil y temeroso sueño. Pero no llega hasta este punto aquello, pues pasados los meses, los días, las semanas o los años superamos el acontecimiento, superamos la realidad de ese dolor y nos volvemos inmunes a su recuerdo, ya lo “atesoramos”, ya lo hemos hecho nuestro y no nos preocupa, entonces lo que un día fue más real que un batazo en la cabeza, que desnuca y deja ver parte del cerebro ya muerto, sintiendo la tibieza del liquido cefalorraquídeo en el rostro del que abraza a lo que fue vivo, entonces el dolor que fue real ya es fantasía y la realidad es que ello jamás fue real, que solo fue una espiral que atrapaba pensamientos negativos que no permitían avanzar en la construcción de un presente con uno como el protagonista, con uno como el centro de su propio universo y con uno con el centro del universo.
Me rió en tu cara pues no quiero tomar la tranca que sostiene mi puerta…
Hoy no quería escribir…
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Claudio Contreras
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sábado, 3 de julio de 2010
Sobre un mismo...
Y me dices que debo creer en dioses
¿Y me dices que debo creer en dioses?
Hay veces que estoy harto de esta incertidumbre
y hay veces que estoy harto de esta certidumbre.
Es tan fácil jugar con las palabras para creer que se dice algo. Y en la oscuridad e intensidad de las mismas decir ese “algo”, pero con la seguridad que nadie entenderá los códigos para hacer la lectura que para ti es la correcta. O, por otro lado, dejar el texto abierto para que tú mismo hagas una lectura completamente distinta pasadas unas horas, unos días, meses, años o vidas.
Pero nuestra ingenuidad nos atrapa en esa espiral que engaña, pues nuevamente te cuestionas los ciclos y, justificándote nuevamente, desmereces el valor de la palabra escrita como insignificante para el momento actual.
¿Necesitamos creer en dioses?

¿Necesito creer en dioses?
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Claudio Contreras
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jueves, 30 de julio de 2009
Sobre rarezas...
Y es que a veces pasa ¿o no?
¿Crees que me equivoco?
¿Pero lo dices por qué crees qué falto a la verdad o más bien por qué no dispongo de información, en este minuto, que me permita efectuar un juicio mas cercano a esa verdad?
Piensalo y me das la respuesta... la verdad es que poco me importa
LA VIDA
Ella no es un acto que se presenta de continuo y que no tiene actos, tampoco es una obra que nos cuenta una historia con un inicio-desarrollo-final. Más bien, y solo en un pedagógico y metafórico enlace, es como un festival de teatro uno grande, muy grande hasta en la mas silenciosa de las vidas. Pero en fin, es dentro de una de estas obras en la que uno de sus actos es la desolación, con tintes de desesperanza y sin sentido. Existe un escenario en este festival que esta destinado a vivir acciones que intentan dar sentir al publico un "que se yo" un tono gris y marrón, un algo indescriptible, caótico, pero necesario. En la guerra diriase que es la tormenta antes de la prometida calma, pero las promesas pierden sentido en la incertidumbre de la nostalgia por el futuro un tanto egoísta y despreciativo.
Los momentos pasan y suman decisiones que van formando y deformando la historia, la trama de las historias y es el no mirar atrás, no arrepentirse de los errores solo por el dolor producido, lo que no permite el crecimiento. Estamos preparados para apegarnos a quienes no dan elementos que nos permitirán el desarrollo, reitero ¿Estamos preparados para apegarnos a quienes no dan elementos que nos permitirán el desarrollo? ...
Existen escenas que no me agradan, en cambio hay otras que parecen haber sido creadas tan solo para mi ojo, parece haber un vicionario tras bambalinas que ha querido consentirme en minutos exactos. Es como si quisiere embriagarme de sensaciones que me hagan olvidar lo que debo ver. Lo que el publico debe ver, pero la entrada ya esta pagada, el pacto solo debe ser consumado y la acción ya comenzo el ciclo que no se detendrá ni con la muerte del emisario...
¿Cual emisario?
¿Cual ciclo?
¿Cual muerte?
la respuesta quizás solo sea la enferma fantasía, subyugada al deterioro de los filtros que no le permiten explotar y comunicar lo que por ella pasa...
Tanta verdad perturba...
Existen momentos en los cuales nos transformamos en nuestro homónimo, hay veces que nos damos cuenta de ello y creemos no poder hacer mucho, y tenemos razón pues un acto inseguro podría dar la señal para que nosotros vestido de una personalidad que odia lo que realmente somos (lo que en ese momento queremos ser) podría invitar a un suicidio solo por maldad,solo por impedir conseguir lo que creemos querer, pues sabemos bien que todo nos es posible, a excepción de alcanzar eso a los que no podemos llegar¿¿¿!!??? Ya lo entenderemos...
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Claudio Contreras
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domingo, 29 de marzo de 2009
Sobre quizás...
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Son emociones complejas a las que esta vida te lleva. Podríamos decir que son como algoritmos que no se pueden comprender, que dada su naturaleza es imposible explicar. Los sucesos a la vista de la ingenuidad cotidiana solo son hechos aislados que conformar un gran cumulo mayor de experiencias, que apunta hacia el futuro. Desechando así el pasado y poniendo la atención en un nostálgico futuro, imprevisto pero a la vez esperable. Por otro lado, además, los sucesos son hechos que encadenados pasan a formar una realidad siempre variable que determina las decisiones de, nosotros, los simples mortales.
Siendo de una manera, o de la otra, nos podemos plantear preguntas más o menos interesantes, más o menos relevantes, menos o mas perjudiciales para ello que llaman sanidad mental, pero que en la praxis solo pasa a ser el peso con el que debemos mirar a los ojos a quienes intentar siquiera tranzar en sus emociones, sus actos y sus experiencias. Son las preguntas las que nos hacen viajar, nos hacen descubrir lugares escondidos a la vista cotidiana, nos hacen ver desde el otro lado de la orilla. Esas preguntas no las tengo, no las tenemos, pues el solo hecho de conocerlas nos plantearía la responsabilidad de enfrentarlas, el compromiso de no poder evadirlas por la necesidad de, si son evadidas, pagar la retribución por conocerlas y enfrentar el castigo por no "ir a por ellas". pero que se yo de aquello que no conozco, que sabemos la humanidad de eso que no se nos revela, quizás mas de lo que podemos imaginar, quizás lo latente no necesariamente debe ser reconocido, quizás aun no es el momento adecuado, aun no hemos producido la chispa idónea para el fuego exacto, para la revelación única. Quizás los quizás debiesen ser eliminados y leer la oración con su ausencia necesaria. Tal vez, y solo tal vez esto es solo mi recordatorio de que sigo siendo l apestozo humano de una apestoza humanidad.
Pero la muerte no anuncia su visita, solo llega y se posa en el lugar que siempre fué de ella. Así quizás lo que debemos buscar no debe ser encontrado, sino por el contrario como la muerte solo debemos dejar que tome su lugar, ese lugar que siempre le a pertenecido.
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Claudio Contreras
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Archivos Compañia/Comprensión, emociones, palabras, quizás
