Pasamos a las reflexiones que parecen no tener sentido…
En cual sea el espacio que uno se desarrolla, termina apropiándose de él. Pasa, inevitablemente, a ser parte de ese espacio. Es justamente la cotidianeidad la que no permite ver ese sentido de pertenencia, pero que el ser arrancado de destajo produce una falta en lo que algunos llamarían alma. Los espacios culturales se traducen muchas veces en espacios estructurales. Es por eso que como estudiante e pertenecido a un espacio, del cual solo me siento propio una vez que ese espacio pertenece a otros. El edificio donde la escuela que me cobija estaba enclavada es ahora pasado, pero en su momento fue presente. Hoy paseo y vuelvo a ese edificio que fue mi espacio, nuestro espacio. Resulta muy interesante esa sensación desde la nostalgia por ya no estar y la felicidad por pertenecer a una estructura que satisface mayormente las necesidades del estudiantado. Logros podríamos decir. Por otro lado la visita aislada a dicho edificio permite visualizar… como decirlo… situaciones concretas. Creo que ese edificio hoy se ve mucho mas muerto. Una de las características de la escuela a la cual pertenezco es su, siempre bondadosa y dispuesta, secretaria. Puede parecer poco objetivo, pero creo coincidir ante muchos, ella da mucha vitalidad y buena onda, a pesar de tener que ser intransigente en ciertas ocasiones (me recuerdo que cumple un rol bastante funcional, pero le da un toque mas humano y calido), para quienes crean que no estamos en presencia de una persona virtuosa los invito a hacer una visita a otras escuelas y llegar a una conclusión de la calidad de su atención. Si bien existen diferentes medidas de análisis a dicho edificio me referiré al factor limpieza. Caminando, circunstancialmente, al que antes era el baño de paso obligado no puedo dejar de observar las paredes roídas, los vidrios sucios y un piso en decadente limpieza. Debo mencionar que el día de hoy presenta la lluvia del sur, pero a pesar de mi inconciente atención cuando pertenecía a dicho edificio, y mi esfuerzo en recordad situaciones semejantes, jamás presencie el edificio en tal deteriorado estado de salud en el aseo. Con el presente en ningún caso es mi intención el hacer una critica a los auxiliares encargados del aseo, al contrario estoy absolutamente seguro ellos dan su mayor esfuerzo. He tenido la oportunidad de dialogar con ellos y son personas con muchas fortalezas, que cumplen su labor de la mejor forma que les es posible (lo aseguro). Muy por el contrario, mi intención es decir que al igual que la actitud de la secretaría hace la escuela, la actitud de los estudiantes hace el edificio. Es un juego en el cual una pieza mueve a la otra. Recuerdo, cuando trabajo Social estaba en el E, ver a estudiantes saludar carismáticamente al señor del aseo, recuerdo que estudiantes (no quiero que piensen que generalizo, solo me baso en situaciones particulares para presentar una realidad) apoyaban al auxiliar en el ordenado de las sillas, recuerdo una fuerte conciencia del no botado de papeles. La suma de esas actitudes, y de otras, permitía sentir un edificio que con su estructural felicidad permitía un ambiente calido y de vida, grupos de personas que reían en los pasillos, entorpecían el paso de otros y en el molesto esquivar obligaban al transeúnte a observar la estructura, a apropiarse solo con las miradas de ese, su lugar. Se que esta es solo mi visión, pero hoy el edificio esta triste, quizás hoy los estudiantes que lo habitan son un poco más tristes, talvez deban ser tristes. Es un paso más allá que hemos dado. La felicidad debe dejar huellas y esa es una muy buena huella que el trabajo Social puede dejar desde el edificio que habito hasta las conversaciones que establece con los mas humildes, pasando, claro, con todos sus intermedios.
Son emociones complejas a las que esta vida te lleva. Podríamos decir que son como algoritmos que no se pueden comprender, que dada su naturaleza es imposible explicar. Los sucesos a la vista de la ingenuidad cotidiana solo son hechos aislados que conformar un gran cumulo mayor de experiencias, que apunta hacia el futuro. Desechando así el pasado y poniendo la atención en un nostálgico futuro, imprevisto pero a la vez esperable. Por otro lado, además, los sucesos son hechos que encadenados pasan a formar una realidad siempre variable que determina las decisiones de, nosotros, los simples mortales. Siendo de una manera, o de la otra, nos podemos plantear preguntas más o menos interesantes, más o menos relevantes, menos o mas perjudiciales para ello que llaman sanidad mental, pero que en la praxis solo pasa a ser el peso con el que debemos mirar a los ojos a quienes intentar siquiera tranzar en sus emociones, sus actos y sus experiencias. Son las preguntas las que nos hacen viajar, nos hacen descubrir lugares escondidos a la vista cotidiana, nos hacen ver desde el otro lado de la orilla. Esas preguntas no las tengo, no las tenemos, pues el solo hecho de conocerlas nos plantearía la responsabilidad de enfrentarlas, el compromiso de no poder evadirlas por la necesidad de, si son evadidas, pagar la retribución por conocerlas y enfrentar el castigo por no "ir a por ellas". pero que se yo de aquello que no conozco, que sabemos la humanidad de eso que no se nos revela, quizás mas de lo que podemos imaginar, quizás lo latente no necesariamente debe ser reconocido, quizás aun no es el momento adecuado, aun no hemos producido la chispa idónea para el fuego exacto, para la revelación única. Quizás los quizás debiesen ser eliminados y leer la oración con su ausencia necesaria. Tal vez, y solo tal vez esto es solo mi recordatorio de que sigo siendo l apestozo humano de una apestoza humanidad. Pero la muerte no anuncia su visita, solo llega y se posa en el lugar que siempre fué de ella. Así quizás lo que debemos buscar no debe ser encontrado, sino por el contrario como la muerte solo debemos dejar que tome su lugar, ese lugar que siempre le a pertenecido.
Hoy amigos mios recomendaré un ejercicio práctico de auto conocimiento. Debo advertir que requiere de mucha responsabilidad y que puede llegar a ser peligroso. Consiste en tener una tarde desocupada, no es mi intención ser reiterativo, pero en absoluto sin nada que hacer. Puedes coger una de esas tardes que dedicas al ocio y utilizarla en el ejercicio. El segundo elemento eres tú mismo, la ropa, los accesorios y demaces los determinaras tú en base a tus preferencia (debo aclarar que sin ningún tipo de reproductor mp3 y/o celular con juegos y esas cosas). En tercer y último puesto debes escoger un lugar, puede ser una plaza de armas, una calle o un mall, o que se yo, lo importante es que sea un lugar por el cual tú transitas cotidianamente. Entonces enumeremos;
Tiempo desocupado
Tú mismo/a
Un lugar recurrente
Una vez completado el listado procederás a situarte en el lugar elegido y veras a la gente pasar. Veras como transcurren sus vidas. Sentirás como, sin que ellos se enteren, pasas a ser parte de sus vidas como un observador más. No debes tomar notas de campo, ni tampoco ningún tipo de apunte. Lo importante es que después de transcurrida una hora, o tres, o cuatro empezarás a preguntarte que es lo que tú haces cuando caminas por ese lugar. te preguntaras quienes te observan y quienes son los que son parte de tu vida sin que tu jamas nunca te enteres. En esta parte del ejercicio debo advertir que es peligroso el nivel de ensimismamiento y hasta donde puedes llegar dentro de ti, aunque e de admitir que el problema no es ¿hasta donde puedes llegar? sino ¿hasta donde quieres llegar?
Otra cosa... Los males me asedian, siguen estando en su mismo lugar. Nunca se fueron... solo me demostraban que tienen la capacidad de hacerse invisibles. Me han comprobado que son mas poderosos de lo que yo pensaba, los subestime. Hoy cargo con ellos con mayor fuerza que antes, hoy me clavan agujas que hieren como espadas en mi espalda, mientras ellos sienten regocijo al verme y al sentirme sufrir. Ya estoy cansado, pero no es como antes... hoy estoy cansado y quiero seguir, quiero herirme aun mas y llegar mas allá con este sangramiento que me quita la vida y que a la vez me permite observar de manera que solo los sueños del incrédulo le permitirían visualizar a distancia. Soy pobre de alma, de dinero y de espiritu, pero lo peor es mi pobreza de esperanza, un día existió y la mato la apatía de un mal amor, la carroña cubrio y pudrio la esperanza.
Cielos... Después de cierto tiempo de seudo-descanso emocio-mental, creo que vuelvo a esta cancha de escritura un tanto dramática y un tanto sincera, pero jamas nunca verdadera.
Por estos días sigo dándole vueltas a un elemento que me encanta, es sin lugar a dudas la “nostalgia”, ese bichito de la literatura que te permite resumir una figura literaria (valga la redundancia) en las cual te transportas al pasado admitiendo que fue mejor, dicho de otra forma tomas al presente como peor de lo que fue lo ya vivido. Pero bueno, no quiero decir, con esto, que mi presente sea malo en relación al pasado, tampoco quiero decir que mi pasado fue malo, tampoco quiero decir que el futuro será peor y me resguardaré en el pasado, pero entonces ¿que quiero decir?...
Para variar lo que quiero decir es mucho mas simple que la articulación de las palabras a las cuales intento recurrir. Solo me quiero referir a que existe un sentimiento que produce una especie de nostalgia en relación a lo vivido y dejado atrás. Es ese sentimiento de vulnerabilidad frente a saber que es imposible hacer algo en relación a lo hecho, a lo vivido. Esa sensación de cariño por lo que ya paso, sea catalogado como positivo, negativo o no tenga cabida en ninguno de ellos.
Recuerdo mi pequeñez, eran mis tiempos dorados (bueno los libros me avalan en que la infancia es el refugio de los sueños y de las ideas locas, pero en ese entonces absolutamente realizables). Recuerdo mi formación frente a la caja estúpida, queriendo ser lo que me planteaba la vida (la tele). Recuerdo que quería ser aviador, como dirían los españoles “molaba el imaginarme maniobrando una de esas gigantescas estructuras de metal que trazan lineas imaginarias en el aire, allí donde los pies no pueden pisar”, pero bueno poco duró. Después quise ser militar, milico diría hoy en día después de pegarme groso palmetazo en la jeta (jojojo), pero eso me duro hasta que supe del periodo de dictadura y como los militares representaban el abuso a los que son los derechos humanos, fue, creo, mi primer encuentro con la muerte, y me clavó la imagen del militar manejando esa estructura tanqueril y un solo hombre intentando detener la caravana en una carretera amplia.
Pero en fin, recuerdos tengo demasiados como para ponerme a plantearlos de manera desmedida, aunque debo agregar que me causa muy buena sensación el traerlos a colación. Recuerdo esta mal formadora caja estúpida, recuerdo como recurría a ella en busca de sensaciones que la realidad no era capas de ofrecerme, pero claro “a lo pasado pisado” y jamas nos arrepentiremos ¿cierto?
Una de mis primeras interrogantes sobre la TV fue justamente con los cuchillos GINZU 2000, si mal no recuerdo los promocionaban desde el año 90' y algo, eso me perturbaba... ¿Como en el 94', 96' y más se hablaba de cuchillos del 2000? y ¿ que pasaría en el 2001, cambiarían el nombre del producto? ¿lo mejorarían? ¿o qué? Eso me perturbaba de gran manera, después de todo era una aleación utilizada por ingenieros de la nasa. En fin porquería de formación. Pero todo ese sin sentido de los programas de venta y de películas que tenían vetado en mencionar la palabra libertad, muerte o desaparecido, mucho menos derechos humanos o dictador. Si amigos mios, hoy haciendo retrospectiva y nostalgia muchos jóvenes vemos que fuimos criados en una sociedad de mentira. Somos los hijos de nadie. Nuestros padres no fueron los padres ausentes de hoy, tampoco los impositivos de décadas anteriores, pero tampoco (gracias a alguien (¿dios?)) los que se veían obligados o querían callar en los años oscuros de dominio del niño mentiroso y de nariz creciente por mentiras no resueltas.
Existe un cumulo de la población que es hijo/a de los padres que estuvieron, pero eran incapaces de expresar el cariño que nunca recibieron, pero claro como esperar aquello si mas bien ellos nunca lo vivieron. Una ráfaga de balas hizo desaparecer a muchos chilenos, pero mas que chilenos acabo con muchos padres de familia, muchas madres y muchas familias. Y de paso creó un efecto domino que no acabaría jamas, pero claro esa es la construcción de la realidad, ese es el Karma y como ley inexorable no podemos hacer más que enfrentarla y entregarnos “pecho viento” a enfrentar lo que nos ofrece y ese es justamente el punto que mayor felicidad nos ofrece. Siendo los hijos de nadie, al no pertenecer a modas que nos cubran podemos escapar de la necesidad de ser parte, por necesidad, de un grupo determinado. No queremos ser el ejecutivo del mañana, no queremos ser el profesional de la medicina, no queremos ser el científico del mañana, no queremos ser el aviador que ve la realidad desde los cielos, tampoco queremos ser el militar que recibe la orden de disparar intenta cerrar los ojos y olvidar lo que hizo, donde lo hizo y con quién lo hizo. Eso nos sitúa en lo que no somos y nos traslada hacia ¿quienes somos? ¿que somos?.
Creo que hoy puedo responder, claro con disposición a mejoras y diferentes cambios, que somos los buscadores del tesoro perdido. Ese tesoro no nos dará destino, ese tesoro es justamente el destino. Parafraseando a un señor que ahora no recuerdo “el fin ha pasado a ser la búsqueda de la felicidad, la búsqueda como fin y no el encontrarla como final. Mas bien esto separa al ser de lo realizable y lo deja en un paralelo que es imposible de enfrentar, aleja a la felicidad del hombre y lo encierra en un camino sin fin” Hoy no es el plasma de 37'' lo que me hará feliz, el plasma de 37'' solo me ayudara a llegar un poco mas cerca, pero demonios ya salio el de 54''...