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martes, 15 de julio de 2014

Hombre de lata

Me has llamado hombre de lata, sin embargo me siento más como el hombre de paja...

Qué es lo qué nuestras emociones proyectan?
Porqué me ha sido imposible desprenderme de la herencia e mis padres?
Hasta qué punto dejaré de ser feliz por no ser lo que realmente soy?

Veo caricaturas de personajes en otros. Soy el puto sentido de la orientación de jack... Pierdo el control y jack muere...
Veo, además, a personajes vistiendo ropajes de caricaturas. Soy la sincera mirada de jack, duermo mi ser y jack será embaucado...
Por otro lado el Todo me ha permitido reconocer la sinceridad, la coherencia, el ángel en quienes se entregan a la vida de manera consecuente. Y son esas personas las que por mucho tiempo me han enamorado. Hoy los dioses me permiten entregarme y explorar y en ello no habrá duda...

Hay sustancias que esperan activar espacios antes escondidos de mi alma. Mi alma se activa al saber qué caminos recorrerá...
Heme aquí conversando contigo, a sabiendas que aún no te conozco. Pero a sabiendas que llegarás...
Eres luz y soberanía, soy soldado de la redención.  Babylonia caerá, caerá, caerá. Así es el amor...

Ciertamente me he transformado en el hombre de lata. Y es que el metal de la otrora libertad, hoy prisión, parece haberse impregnado en mi piel hasta darle un color de encierro. No la culpo, ya no la culpo. No me culpo, ya no me culpo. Comeré pulpo, mucho pulpo. 
Hay emociones que cada día emergen con mayor sinceridad. Agradezco a todas y todos quienes han minado los diques del río de mi conciencia y han permitido vuelva a transitar la vida. 
El río es sabio y podra enfrentar cualquier obstáculo, y si reconoce no poder destruirlo ( por el momento) le rodeará con respeto y le rendirá tributo con vida, belleza y tránsito. El río de mi ser comienza a aventurarse en la selva de la vida, en la vida de la selva. En la vida viva con la selva. 
No soy de paja, no soy de lata. No soy de nada, ni de nadie. 
No soy la mirada cansada de jack, no me dormiré mientras conduce.  
No soy más que el presente que no vive de recuerdos. Y el presente que no vive de sueños a alcanzar. Soy el presente interesado en compartir y ser coherencia. 
Soy el cuento abierto que se escribe...

lunes, 30 de julio de 2012

Sobre la culpa... (otra vez...)




¿Y cómo he de transportarme?
¿Y cómo hemos de transportarnos?
Las preguntas muchas veces son inadecuadas, más bien las mismas preguntas plantean respuestas que en caso alguno serán de utilidad. Tanto en su dimensión practica como en su dimensión espiritual… Lo importante no es el cómo… lo importante, claramente, es el viaje…

Y aquí estoy viendo porno de los noventa, rodeado de gatos que se hieren entre sí (ello pareciera divertirlos –no entiendo a los humanos, menos querré entender a los gatos-).
De repente, de forma repentina, indeseadamente llega la culpa… nuevamente se cuestionan mis cimientos… esa sensación de no poder asumir lo profundo, ni lo efímero.
La culpa es un sentimiento heredado y traicionero. La culpa se instala y encarna luchas que buscan descifrar códigos maliciosos. La culpa no es mía, no es tuya… ya no es de “ellos”. La culpa así solo se transforma en la culpa.

Recuerdo que para mi cumpleaños número 16 llego un buen amigo con una botella de ron… era su regalo para divertirnos y olvidarnos de nuestras penas, de nuestros cuestionamientos, y por lo demás huir de nuestras certezas…
Como era de esperar otro invitado ha sido el alcohol, así su buen regalo no fue protagonista de la noche.
Éramos jóvenes, creíamos ser guerreros en lo del “copete”, años más tarde sabríamos que culturas anteriores se reirían de nuestro “excesivo” consumo…
Viéndose mi cumpleaños finalizado este amigo se despide… caminando hacia la salida de mi hogar me sorprende de manera mágica, y es que toma la botella, antes mi botella ahora su botella, y la transporta hacia su destino, para mi incierto…
Nunca me ha dejado de sorprender su actitud… lo suyo pasó a ser lo mío, lo mío me exigió ser lo nuestros, y finalmente lo nuestro paso a ser lo suyo. Ya el destino me mostraría explicaciones de sus acciones, pero es otro pasaje en esta historia.
Hoy la culpa se transforma en él… es un invitado que creo no puedo negar. Un invitado que pasa a ser mi amigo… pero luego, de una manera u otra, me recuerda que no existe lo nuestro, que siempre se ha tratado de él. Pero debo saber que el viene a recibir, viene a consumir de mi lo que sería nuestro, y así como llega, de un momento a otro, se llevará lo suyo y será como si jamás hubiese estado conmigo.
La culpa siempre me transforma a un lugar mágico. La culpa siempre será un sentimiento adolescente. La culpa siempre llamará a colación al flagelo de lo no deseado, La culpa siempre estará presente…
La culpa decidirá cuándo retirarse…
Hoy veo a mi amigo y extrañamente ya no es mi amigo. Tampoco, y nunca lo será, es mi enemigo. Más bien cada vez que lo veo logro compadecerme de sus decisiones, cada vez me convence más que los dioses le han dado pruebas que él no quiso superar…
Hoy veo a la culpa y extrañamente ya no es mi invitada, hoy decido dar ciertos pasos que llevan a la culpa a beberse esa botella de ron y embriagarse hasta perderse en su destino. Hasta embriagarse de amor y transformar sus cimientos hacia la aceptación, para pensar en el amor…

Lo importante no es donde, no es cuando, no es cómo. Lo importante es el viaje y lo que el viaje me otorga.
Vivir cada día como si fuera el último.
Vivir el último día hoy.
La muerte no es opción… y es que nunca seremos libres…
Me compadezco por la culpa y siento culpa…

sábado, 22 de agosto de 2009

Sobre él, el gran él...

Pasa que este hombre, este tipo o dizque señor comenzó a tener extrañas actitudes. Eran fenómenos despreciables para lo que él, hasta ese punto, entendía por consciencia. Sentia en sus intriores, en sus entrañas, en sus pelos, en sus genitales, en sus pelos, en sus almas y en sus "todos" que algo se manifestaba y lo corrompía, pero a ello no podía determinar si esto le extrañaba, le desagradaba o tal vez si solo era parte de su mente fantasiosa que hace algunos años le amenazaba con darle un tiro por la espalda.
Recuerdo que una noche , este señor, salio a caminar, tan solo a mirar como estaba el cielo, los pajaritos, los criminales. Para cuando se dio cuenta estaba en pijama parado en una avenida cercana de donde vivia. Lo que más le asusto , en ese minuto, fue el hecho que eso no le parecía extraño, hasta premeditado lo pensó, pero jamas alguna paso por su mente con anterioridad una acción de aquella naturaleza. Se vio en las puertas del cementerio cercano al, hasta entonces, su hogar. Sintió que los muertos quería invitarlo a quedarse, quería entrar hacia ellos, solo el metal del pórtico mortuorio le impidió cumplir dicha hazaña.
Otra mañana este hombre buscaba algo con extraña simpatía. Era algo que simplemente le faltaba, era algo que no sabia como describirlo pues no lo conocía. Era algo oscuro, humedo, triste... suyo. Ésto le pertenecía como jamas lo supo, pero no sabia que demonios erao que demonio era...
"Ya no soy el mismo de antes" se repetía con lastimoso pesar, le hacían falta los ojos de sus amigos, pero esos ojos que habitaban en ellos antes que la "locura" (que él hoy creia reconocer) los distanciase hasta hacerlos invisibles, si es que existieron. "Ya no soy el mismo de antes" se repetía con lastimoso pesar, pero el eco de sus voces solo llenaba el vacio que ya nunca lo dejo más. "Ya no soy el mismo de antes" se repetía con lastimoso pesar, y el espejo lo torturaba con brutal esfuerzo y no lo dejaba dar paso atras...
Veinte años paso así, fueron tiempos de atrevimiento y de bordear la impugnable muerte de lo que algún día conoció por normalidad. Pero hoy él no se arrepiente, ya no es el mismo de antes y no lo negará. Hoy es una estrella de lo que otros premian con extraña simpatia, pues quieren ser como él, pero a una distancia en la cual no se sientan dañados por lo que no pueden, ni quieren comprender.

Hoy él esta solo y extraña soñar con ellos, tener abrazos sinceros que no juzguen sus acciones a-n-o-r-m-a-l-e-s...
Hoy él es él y se pregunta ¿por cuanto más?...

Hoy quiere abrazar la normalidad y tener lo que evadio con su vida y jamas pensó desear...

jueves, 9 de julio de 2009

Sobre la confesión...



Y el joven se acerco al padre- él odiaba esa categorización, pues el no era su padre, tan solo era un hombre que dice haber escapado de las tentaciones de la carne hacia lo superior, pero bien sabe, en su interior, que no tuvo el valor para enfrentarla, para vencer o para ser vencido- lo miro a los ojos y le dijo...
La vida hoy nos pone frente a frente, hoy es el día en que escucharas mis pecados y sentiras que expías mis culpas, pero tranquilo pequeño sacerdote, tranquilo pequeño padre pues tus humildes lamentos no rozaran jamas la piel que hoy cubre mis atavíos aprisionantes, jamas sentire tus lamento no por estar sobre ellos, tan solo por que esa inacción que tu erróneamente llamas devoción escapa a lo que como hombres debemos lograr. Ten solo pequeños 8 años, pero tu sabes ver que eso no es relevante a mi alma, la edad no se traduce en esta cárcel a la cual nos acostumbran a ceder, o a escapar como es tu caso... no, no te sorpresas, no huyas de lo desconocido, más solo presencialo con calma y lanzate de ser necesario, sin dudar, sin cabilar siquiera el menor instante, pues si lo haces el altísimo ya no te protegerá y te estrellaras contra la vorágine de lo que no comprendes ahora, de lo que no quieres comprender...

El padre asustado, sin dejar que el pequeño terminase saco un revolver y le voló la tapa de los sesos...

lunes, 22 de junio de 2009

Sobre una escena...

mmmm…

Por que es cierto, por que hay veces que es difícil decir las cosas y hay otras en que salen con naturalidad que asusta a las lenguas más sinceras y más mentirosas…

Por que es cierto, por que lo se y por que lo sabes ¿por qué lo sabes?...

Esto no es una poesía, tampoco es una declaración de principios, tampoco es lo que podría aspirar a ser, pero entonces ¿Qué es? ¿Qué cresta es? En ningún caso es una retórica absurda, tan solo es lo que puede llegar a ser, es el sentido que tu puedes darle y lo que yo puedo darle… te replanteo la pregunta, pero entonces ¿Qué soy? ¿Qué eres? ¿Qué cresta soy? ¿Qué cresta eres?... Solo los suspensivos pueden dar el espacio a que respondamos esas preguntas, los suspensivos en la vida pasan a ser la vida misma, solo al final podremos responder, con humilde y somera repugnancia, que fuimos y que somos… o tal vez jamás…

Queridos amigos, les quiero contar una historia. Me temo que no es una dantesca historia sobre un hombre que cambio el mundo, no es siquiera la historia de un hombre que cambio su historia o su vida. Es la historia de una vida que cambio a un hombre…

Queridos amigos les contare una escena que de improbable llega a ser tragicómica… en ella hay un hombre que porta un bastón para ciego y una muleta, en esta escena dicho hombre transita entre personas que lo miran asustados, tal si una performance se tratase. Dicho hombre ha quedado invalidado por una paraplejia, producto de un alto nivel de stress laboral y en el periodo de acostumbramiento a dicha ceguera ha caído a un hoyo, no tapado, de aguas sanitarias, lo cual le ha fracturado el pie derecho en tres partes. Este hombre, en esta escena, vive con una pensión de jubiles anticipada, la cual no supera los $75.000 con la cual arrienda una pieza y come en el hogar de cristo.

Ahora salgamos de la escena y veamos a ese hombre a los ojos, mirémoslo de frente y tratemos de sentir el calor que emana de su cuerpo. Intenta mirar a este hombre mientras tú lo guías. Intenta hablar con este hombre de manera natural, sin discriminación por ser diferente (cresta ¿diferente a qué? ¿A ti? ¿A mi?). Intenta escribir pensando en el, e intentando transmitir la humildad de su voz, la paz de su sentir y la rabia por no poder expresar con nadie lo humillado, lo transgredido y lo minimizado que lo ha dejado una vida, que lo ha dejado una sociedad que no lo acepta y que no permite que se desarrollé como lo hacemos hoy.

En ningún caso formulare un decálogo de cómo vivir en sociedad con personas en minusvalía. En ningún caso reprochare a una sociedad en la cual vivimos todos y construimos todos, y somos construidos y reconstruidos todos. En ningún caso mirare a este hombre a los ojos, pues no puede ver. En ningún caso sentiré pena por él pues claramente, hoy, es más débil aunque no nos guste escucharlo.

MUERTE A DON FRANCISCO, ESE GORDO MATERIALISTA Y EGOÍSTA HIZO NACER A MUCHAS GENERACIONES PENSANDO QUE LA RESPONSABILIDAD CON LA MINUSVALÍA HA SIDO SALDADA.

No odio a nadie, pero desearía que algunos no existiesen…



viernes, 3 de abril de 2009

Sobre cuentos;Nos Otros, un joven...





Que difícil le era levantar la cabeza cada mañana, que complicado era mirar ese rostro, suyo, en el espejo de esa pensión que no era su hogar. Raspar sus crecientes pelos en esa cara que ya no parecía la suya, pelos faciales que hace un año finalizando la educación media le eran un orgullo, y que hoy solo lo acercaban a la madurez que nunca vio venir.
Recordaba la nostalgia con la que soñaba la profesión que la dizque selección natural le había impuesto. Se recordaba presentado de profesión Abogado y de oficio defensor de los desvalidos. Se recordaba imaginándose en esa magna universidad añadiendo conocimientos que le abrirían puertas cada ves de un mayor servicio para con sus demás. Pero nada se acercaba a ese, hoy, idílico y poco cercano sueño.
El problema no estaba en la sociedad misma, no estaba en la universidad misma, no estaba en los compañeros, no estaba en él, pero, se preguntaba -¿Que demonios pasa?-, la respuesta la conocía, la reconocía, la intuía… la odiaba. La respuesta a toda su amargura era un hombre, o por lo menos entraba en la categoría de ser humano por el hecho de poder caminar y hablar. La respuesta era en profesor de una de sus tantas cátedras. La respuesta a sus crecientes reflejos vomitivos (por solo pensarlo) era el señor A… Don A, como había que referirse en su presencia, aunque el grueso de los estudiantes mientras no estuviese o diera la espalda imaginaban cada vez mayores apelativos peyorativos y los pronunciaba con mayor desprecio que el que imaginaban dentro de sus mentes. Una vez, en una de las tantas odiadas clases, el señor A oyó a un estudiante referirse con desprecio hacia la madre de un desconocido (nunca se enteró que era un desprecio destinado a él), gustándole tanto la ofensa lo obligo a recitarla 62 veces sobre su pupitre, ya que eran 62 los estudiantes del curso, para luego expulsarlo de la sala entre sus ensimismadas carcajadas de poder y putrefacción.
Pero este chico, nuestro atribulado protagonista ya no podía enfrentar mas esta realidad. Simplemente ya no quería soportar esta tristeza que cada mañana la pesaba de manera indescriptible por verle la cara, o por tener otras clases en una universidad que aceptaba a este tipo de personas como mentores de futuros profesionales… se repetía cada vez que pensaba en aquello -¡Dios somos solo jóvenes, que mas parecemos niños!-.


…Antes de seguir debo presentarles al protagonista… Su nombre es Nos y se apellida Otros…


Que difícil es entender las decisiones empresariales, muchas veces hay que sacrificar elementos por el bien mayor. Aunque debemos aclarar que el bien mayor siempre es el beneficio monetario de la empresa y Nos estaba conciente de aquello, pues de sobremanera entendía que la universidad era la empresa mas rentable de los últimos años. Él mismo ya había comprado boletos de un futuro profesional estable, él mismo emprendió la aventura de alcanzar un titulo por que así deben ser las cosas y punto.
Hoy la mañana era diferente. Era un día miércoles, propicio para las luchas. Si ganaba su próximo enfrentamiento con el tedioso y cotidiano día, pero ya rutinario, podría disfrutar el resto de la semana con el valuarte de un guerrero victorioso, por otro lado si no conseguía un triunfo, tan solo media semana le esperaba para tratar de olvidar todo.
Pero como les adelantaba esa mañana era diferente, era muy distinta a las anteriores. La noche pasaba logro conversar con su madre mediante el teléfono de la pensión. De manera casi mágica, quizás sea la intuición femenina de que algo se aproxima en el horizonte, que solo ellas pueden alcanzar, su madre le pregunto sobre el desenvolvimiento que Nos estaba teniendo en la universidad. Claramente él ya tenía una respuesta de formulario, que ya había repetido innumerables veces antes, pero que esta vez la madre no creyó. Fue en ese instante que Nos se pregunto por vez primera si dicha situación ya lo había corrompido tanto, si dicha situación ya lo había inmunizado hasta hacerse completamente frío y ser parte de la rutina del descontento. Cuando fue a reaccionar su madre le gritaba por el auricular que por el amor de Dios contentase, que no la encerrase en esa penumbra de estar a kilómetros de distancia, pudiendo hablar, pero no pudiendo hacer nada si a su bebe le ocurría algo, que ella no soportaba el peso de saber que en un minuto de sus vidas no lo podría proteger mas, que sus fuerzas serian incapaces de velar por ambos, en definitiva que le preocupaba no saber de él, y que algo pasaba que le contase. Oyendo esas palabra solo como telón de fondo a Nos le corrió tan solo una lagrima, una lagrima que quebró el iceberg que sin saberlo había construido para protegerse del frió que su mal profesor emanaba.
Reconociéndose fuerte, con el auricular aun en las manos, y su madre al otro extremo de la línea telefónica, Nos se propuso no llorar y dejar salir toda su congoja. Así por mas de una hora comento a su madre que lo que estaba viviendo no se acercaba a lo que había soñado, que sus compañeros no estaban interesados por ayudar al mundo y a sus pares, que lo que había creído hoy se difuminaba entre pagos de matriculas, aranceles, boletas de pagos de matriculas, boletas de boletas y cuanto pudiese crear la burocracia elitista y deshumanizadora. Pero sobre todo, estaba ese profesor. Esa persona que de tan insignificante atentaba en contra de todo lo que para Nos cobraba significado, ese hombre en el cual cada historia es peor que la anterior, ese hombre que ya no valía la pena pronunciar. Así, oyéndolo, esperando el minuto en que desahogase todo lo contenido su madre lo interrumpió y le dijo que ella siempre estaría, que siempre él podía elegir pensar en lo bello o en lo terrible de la vida. Finalmente solo colgaron.
Hoy la mañana era diferente…