Y es que ya nada vale la pena...
¿Y es qué ya nada vale la pena?
Me despierto un domingo ya transcurridos varios meses desde que me lo
quitaste y solo puedo pensar en que ya no estás...
La tristeza es el animal que muere solitario entre lecturas de clásicos y
novelas mórbidas, oscuras y recalcitrantes...
Ya no hay futuro y la historia se ha acabado.
Somos libres de querer escribir el futuro que deseamos y somos libres a su
vez de aniquilar al otro más allá de los límites conocidos.
Estoy tan cansado de soñar con vuestro rostro que empiezo a desear la muerte
imaginaria de todo lo que es real.
Estoy tan cansado que te presentes más allá de lo que el ser puede
comprender.
Mírame a los ojos y ya no me hables con tu voz entrecortada.
Mírame a los ojo y permíteme descubrir el anhelo hecho carne viva.
Permíteme ir más allá, más allá, más allá, más allá, más, allá, allá...
No hay miramientos más profundos que tu mirada despectiva en mi cuerpo
indeleble...
Quizás no logre ofrecerte lo que querías...
Quizás deseabas más de lo que merecías y finalmente, fríamente, tu ambición
se presentó cual rastrero animal y se llevo el amor que nunca jamás existió.
Soy el temple del hombre que ya no besa a su amada...
Soy el valor del hombre que se dio a cuentas que ya nunca más podría amar,
que más nunca jamás amó pues la fantasía se la llevó el viento, y el viento
nunca vuelve, el viento nunca existe, el viento solo es la brisa del suspiro de
los dioses divirtiéndose con el sufrir del humano, es el suspiro maléfico que
solo duele creando esta, pero hiere cuando ya no está... y tú hace mucho y no
estás...
Ciertamente los conectores neuronales, y la aplicación de proteínas hace ya
bastante dejó de funcionar de la manera deseada. Pero de alguna extraña forma
la re acomodación de los órganos otorga cierto funcionamiento orientado a un
fin específico... sufrimiento obteniendo sufrimiento.
Hay que escribir oscuro y recitar pausado.
Hay que mirar a los ojos y nunca recordar nombres.
Hay que entregar el dolor que se tiene al mundo y esperar la sonrisa que
refleja que nunca has estado solo, porque nunca has existido, porque nunca
existió ella y nunca jamás existirá él, yo no soy él y él no es yo.
Hay que permitir que solo escuchen mi voz, y olviden mi recuerdo.
El mensaje no es importante, la voz no es importante, lo escrito es basura.
Pero la emoción que trasciende en tu interior es la verdad.
Ya todos hemos sufrido por amor, ya lo decía el joven de cinco años que no
pudo obtener favores sexuales de su madre, pero logrando superar su angustia ya
no es niño... ahora está más cerca de ser humano y adulto...
La decepción es la trampa a la cual no podemos escapar.
Y es que no controlamos nuestras expectativas,
Entonces ¿cómo controlaríamos los actos de quién amamos, de quién quisimos
libres?
¿Habrá amor en el error?
Me levanto y la última imagen de mi sueño es un asno que lee en secreto,
escondido entre las rocas del camino. Mi obsesión por saber qué es lo que en mi
ocurre me lleva a preguntarme por qué demonios me visita tan particular especie
con tal anodina particularidad...
Creo que ya debo dejar de fantasear con el pasado y permitirme avanzar...
Pero también sé que eso es imposible, poemas sin prosa llegaran traumando la
realidad por no sé cuantos domingos más...
Quiero hablarte, pero sé que ello sería un gran error...
Espero me leas y el mensaje cubra de vidrios tus ojos... y así leas lo que
entre líneas es imposible descifrar...
Hoy por hoy he tenido la posibilidad de conversar con ese “adulto mayor” con “ese”. Persona capaz de transmitir su vivencia, su capacidad, su dependencia o su autonomía.
Me cuesta presentar esto, me cuesta hablar bajo la incerteza de lo que construiré, de lo que podré construir y de lo cual me la jugaré.
La magia de la palabra, de la conversación y de la vida me ha presentado hoy al adulto mayor exitoso y al contraste de él y ella. No deseo que esto parezca un decálogo de la vida de ellos, más bien me presento con humildad frente a lo que ambos me surgen, me presentan y me proponen.
EL EXITOSO; Si bien es un tema muy complejo de definir, ya que inmediata es la pregunta que cuestiona sobre ¿Qué es el éxito? ¿Tienes la capacidad para determinar lo exitoso? Nuevamente anteponiendo la humildad, solamente presentaré mis pensamientos poniendo a disposición del hacer de los demás, y por ende del justo cuestionamiento de lo que deseo expresar. Un matrimonio de adultos mayores, con un apego a una religión que es manifestado abiertamente. Con hijos que presentan un acoplamiento adecuado a lo esperado por la sociedad; matrimonio, hijos que estudian, nietos no bellos y simpáticos (capaces de establecer amistad con el entorno), personas con alta capacidad de negociación y posibilidad de dialogo diverso en temas diversos. Alto grado de expresión de sentimientos. Quiero aclarar que no percibo la imagen de la familia perfecta, y es justamente lo que me hace click pues entiendo a sujetos que son capaces de sustentarse a partir de sus propias deficiencias, sin la necesidad de dependencia de factores externos a los familiares y en el caso de los adultos mayores de los personales. Más allá de todo lo que pueda presentar de estos adultos mayores, en fin… de estos adultos. A lo que me invitan es a poder construir esta capacidad de economía exitosa (en relación a grados que permiten a una familia vivir sin problema alguno –sin ser ABC1 necesariamente). A poder preguntar ¿Quieres cebolla en escabeche?… ¿Te la compro enseguida? –No! ¿Qué dices? Come tus porotos primero… después podrás ir a comprar - ¿Después vamos? – Claro- Lo anterior es solo una caricatura, más bien mi interés radica en poder solventar cualquier tipo de enfermedad u otra necesidad relevante imposible de desplazar. O tal vez algún placer merecido…
EL NO, NECESARIAMENTE, EXITOSO; La vida nos da vueltas, la vida da vueltas y muchas veces nos toma y da vuelta nuestra realidad… dirían por algún lado es dinámica. La vida es la vida, si está escrita hoy por hoy no tenemos, y creo no debemos tener, acceso a esa páginas entonces la construcción del castillo mas solido está sujeta a modificación externa de nuestros planes, de nuestras esperanzas, de nuestras suspicacias y de todo aquello que creemos emana de nosotros mismos. Veo a una adulta mayor que ve marchar a todos quienes rodearon su juventud. Veo a esta mujer con una felicidad vacía que impide ocultar la decepción de tener que vivir con sus descendientes cargando con proyectos fracasados e incapaces de proponerse la idea de éxito en sus mentes. Veo a una adulta mayor que no puede sustentar sus, cada vez más presentes, problemas de salud… peor aún, que no le es capaz de sustentar la energía motivadora para seguir enfrentando la vida que se presenta como injusta, como cruel, como de mal-gusto, pero siempre como reacción a sus acciones. Veo un orgullo que pide poder enfrentar lo que venga y que los dioses se compadezcan en dar un poco de luz en quienes la rodean y en ningún caso optan a ser mejores que el peor de sus momentos. Sin querer describir más de lo que tanto puedo decir, esta mujer me presenta la opción de lo que no quiero, en ningún caso, generar como efectos de mi vida. Me aferro a la posibilidad, ciega, de que el visualizar la posibilidad de siquiera no terminar de esta manera me guarda reparos y cuidados en lo que me ha de venir.
Para lo que es mi proyecto falta tanto, para lo que puede ser nuestro proyecto en realidad falta tanto… ¿en realidad falta tanto? ¿Cuándo comienza un proyecto de vida? ¿Cuándo debes empezar a trabajar en lo que deseas? O siquiera en no lograr lo que sabes que no deseas… Me cuesta pensar en el éxito al cual hoy la sociedad aspira. Ese éxito está basado en lo que económicamente es correcto, en lo que familiar-económicamente es beneficiador, en lo que social-económicamente es seguro, etc. Creo que el éxito guarda ciertas seguridades económicas pero para no caer en las inseguridades y dedicar tu energías al éxito como persona (esto ya lo he oído, y me gusta pensarlo)… Así hoy el éxito está asociado, necesariamente, a estos dos adultos mayores pues el éxito es visto en esencia como excluyente ¿Acaso de los seis mil millones de personas del mundo, el mundo asegura el éxito de los seis mil millones de personas? Para ser exitoso, dice (de manera implícita, callada y cobarde), debes tener la capacidad de pisotear al otro, de sobrepasar a tu hermano y ser lo que él no es. Debes poder sobrepasar tu actual realidad y llegar alá, donde están quienes no son como eres tú hoy.
Quiero mencionar que en quienes han y son exitosos veo independencia de pareja, una autonomía personal, elemento que encuentro transversal en estas personas. Con esto no quiero dar una receta, más bien agregar un “tips” a la formula que tú quieras construir, si es que así lo deseas… Finalmente, y que la palabra se haga pacto, y el pacto juramento, y el juramento traspase mi palabra como compromiso más allá de esta encarnación. Finalmente deseo agregar que quiero el equilibrar el éxito como persona por sobre el éxito que hoy la sociedad promueve, pero alcanzar los dos para operacionalizar mis certezas y construir hacia una sociedad cada día mejor.
Y me dices que debo creer en dioses ¿Y me dices que debo creer en dioses?
Hay veces que estoy harto de esta incertidumbre y hay veces que estoy harto de esta certidumbre.
Es tan fácil jugar con las palabras para creer que se dice algo. Y en la oscuridad e intensidad de las mismas decir ese “algo”, pero con la seguridad que nadie entenderá los códigos para hacer la lectura que para ti es la correcta. O, por otro lado, dejar el texto abierto para que tú mismo hagas una lectura completamente distinta pasadas unas horas, unos días, meses, años o vidas.
Pero nuestra ingenuidad nos atrapa en esa espiral que engaña, pues nuevamente te cuestionas los ciclos y, justificándote nuevamente, desmereces el valor de la palabra escrita como insignificante para el momento actual.
¿Necesitamos creer en dioses?
Me temo que muchas veces sí. Muchas veces nuestra cobardía no nos permite enfrentar el mundo oculto que esta ya arraigado bajo nuestras mascaras, ese mundo oscuro del que queremos escapar, pero que es placentero protagonizar. Entonces mesiánicamente vendrá un externo que te dará la fuerza necesaria para dejar atrás eso que no quisiste enfrentar por vergüenza, lastima, cobardía u otras tantas miles de justificantes. Quieres pararte el pulpito y confesar a los viento que fuiste uno y que hoy eres otros, quieres tener el reconocimiento y agrandar tu egoísmo, o tal vez quieres hacerlo en secreto para enrostrarlo en su momento –que fuiste capaz de hacerlo solo- que no necesitaste de la ayuda del otro-.
¿Necesito creer en dioses?
Muchas veces quiero pensar que no, pero la mayoría de la veces me veo atrapado en lo que me avergüenza, en lo que de mi depende mejorar, en lo que no me agrada. Y a veces, en esas veces, desearía poder creer en una mesiánica salvación que me pueda sacar de esa espiral que a veces, en veces, no me agrada. Lamentablemente cuando el socorro no es aparecido, cuando recuerdo la necesidad, y la incapacidad de creer en la salvación por arte de magia, mirándome las entrañas veo que de mi dependerá salir de estos estados “un tanto oscuros”. De mi vuelve a depender el tomarme la palabra y enfrentar lo que quiero decir, lo que en realidad quiero decir… lamentablemente en este proceso de introyección, muchas veces, la ocasión adecuada ya pasó. Debo mejorar mi velocidad de reacción…
Y a veces, de vez en vez, y en veces creo que todo vuelve a oscurecer.
Y es que no todo es lo malo de ser lo que es, por no ser bueno... ¿Me doy a entender?
mmm...
Creo que a veces somos una liona de hechos, y una liona de visiones de hechos y a veces solo vemos pasar las sonrisas perdidas que van quedando atrás, cual si fuese imposible llegar a ellas por pertenecer a ese pasado, otrora feliz. Pero, por la misma cresta abre tus ojos y date cuenta lo que estás haciendo!!!
No eres el centro del universo, no eres el danzarínandante en el centro del escenario, no todo está construido para a acabar en ti!!! Deja ese puto egoísmo que no te convence siquiera a ti mism... Abre esos ojos y date cuenta que todos esos recuerdos que atesoras en el pasado son solo pasado. Date cuenta que toda la felicidad de la que te alimentas ya es pretérito. Date cuenta que solo depende de ti que construyas una felicidad nueva, diferente en sus riquezas a la ya vivida y nueva en riqueza por ser tuya y por tener la posibilidad de alcanzarla ahora.
Abre los ojos y abraza la vida, deja de lado las traiciones. Deja de lado la necesidad de traicionarte y enfrenta lo que tienes enfrente.
Para aquí y ahora y pa' e'lante!!!
No quiero ser el portador del espejo que refleje lo que eres, lo que serás y lo que no fuiste.
La vida no es bella, pero las cosas que podemos hacer para mirarla (siempre) nos pueden permitir creer que es bella. Hasta que llegue un día en que nos convenzamos que es bella, y con ese convencimiento llegue un día en que efectivamente sea bella.
lo que te digo no es juego de palabras. Lo que te digo es lo que refleja el corazón que se abre y que manipula mis manos hasta dejar caer cada brote en un plástico marcado con abecedarios inconexos, pero que con cada golpe construyen un mensaje intencionado, vivaz y de ánimo a apuntalarte a una esquina, golpear tus sentidos y obligarle a una iluminación prematura...
Me di cuenta que tengo esa “tendencia” a escribir cuando las cosas ya han acabado. El no hacerlo antes, creo, se debe al miedo de anticipar el final, de conocer los sucesos mediante la correcta visualización de los sucesos venideros. Pero también se que dicho miedo solo responde a las fantasías que mi mente lanza para atraparme, aunque, claro, yo me siento atrapado solo para satisfacer a esa mente que luego hace olvidar que debo sentirme atrapado y pasa a ser cotidianeidad la fantasía misma… pero de eso no es a lo que me quiero referir.
Sin duda el tema que acapara los blogs chilenos, y aun más, el tema que atrapa los pensamientos de los chilenos por estos días es el vilipendiado terremoto. Mi punto es que he tenido la necesidad de escribir sobre los hechos que me han parecido interesantes, pero me ha sido imposible pues estoy atrapado en esa sensación de histeria colectiva que me dice que esos 8.8 grados aun no acaban de balancearse bajo nuestros pies. Y es que, sin duda, luego del terremoto geográfico nuestro país ha sido (dicho hasta el cansancio en los mass medias) victima de un terremoto moral que ha acabado con cimientos mucho mas importantes que los de todos los edificios que han decidido dormir en todas las ciudades afectadas.
A lo anterior debemos sumar el evidente terremoto político que el país debe enfrentar. Entendiendo que político es, hoy por hoy, una palabra con alto grado de complejidad, de conflicto, de ironía… en fin, es amplia. Las acepciones que me llaman la atención responden al terremoto político que ha remecido los esfuerzos de todos esos ciudadanos que sintiéndose desprotegidos, vulnerables, heridos en su intimidad más profunda se han visto forzados a asumir acciones para sobrellevar esta prueba que la naturaleza no a dudado en presentar. Son estas personas, que con recursos limitados se han armado de fortalezas y han rebuscado recursos para suplir sus necesidades, y en ciertos casos más importante las necesidades de sus familias. Me resulta interesante el mencionar, aunque en ningún caso me sorprende, que las noticias a las cuales he accedido después del terremoto mismo (principalmente por radio) han destacado esa animalidad a la cual recurre el ser humano en situaciones extremas; reiterativos resultan los saqueos en la ciudad de Concepción. Como opción personal, y tomando un liderazgo frente a lo que mis oídos pudieron recibir, he puesto el acento en las situaciones de heroísmo, pero no se malentienda esto, el heroísmo que me ha impactado no es el que nos tienen acostumbrados Holywood, o las megaproducciones chinas, el heroísmo que ha llegado a mi es el cotidiano, ese que no se basa en esfuerzos sobrehumanos, sino, por el contrario, su mayor fortaleza radica en la persona misma.
Siento que he destruido cosas hermosas…
Tenia planificada una estructura al presente documento, pero que diablos!!... la ansiedad y la sinceridad a la que me inscribo me obligan a desdecirme de dicha estructura y armar el presente con lo que sale desde mi cabeza y alcanza a pasar por el teclado a velocidad de sentimiento claro, intencionado y revitalizador de mi necesidad por transmitir.
Mucho me ha inspirado la historia de un chico que recibió el impacto del terremoto en San Fernando, pero que su verdadero temblor fue al tomar conciencia de lo ocurrido a sabiendas que su novia junto a su hijo estaban en Pichilemu (ciudad que en horas fue azotada por un maremoto que destruyo todo en casco de la caleta), él sin medios mayores tomo una bicicleta y recorrió los 126 Km. que distancian las ciudades. El recorrido le tomo seis horas y media, las cuales fueron transcurridas en la oscuridad de una noche, que bañada en pavor no respetaba las reglas de la carretera por la cual el joven transitó. La historia es feliz pues el se encontró con sus tesoros, de alguna manera el mar se compadeció y decidió no retornar esas pelas a las profundidades de sus fauces.
Como solo lo diría Carcuro “me pongo de pie…”. Y es que me pongo de pie frente a esos siete maestros que trabajando ese viernes en un turno de noche los cuales respondiendo a la desesperación de no saber noticia alguna, deciden tomar un tambor con petróleo de su lugar de trabajo, junto con una camioneta y los siete dejan de lado las responsabilidades de su trabajo (responsabilidades que frente a lo ocurrido considero mínimas y dispensables, pero ¿Cuántos lo hicieron?). Así en esa acción emprendieron rumbo a Chillan, su tierra natal, la tierra que abrigaba a sus familias. No deja de ser impactante el saber que esa fue una de las ciudades mas arrasadas por el movimiento telúrico ¿Acaso esos maestros, sin saberlo, presintieron la premura de su acción, la prioridad de estar frente a sus amados?.
No quiero caer en extensas ejemplificaciones de la nobleza y la superioridad moral (en la cual firmemente creo) propia de todos los seres humanos, pues (reiterando) la batalla en desigual frente al imperio de los mass media que durante muchos días han desembocado el pánico frente a actos que se acercan hacia la animalidad del ser mismo y que siembran temor en la población que se siente resguardada con “información expresa y expedita”. Como si esto fuese poco ya poco falta para lavar las conciencias, que no tienen, con un esfuerzo país por reunir cifras que para el gran grueso de chile son inimaginables, pero que representan poca parte de los ingresos de un año de esas pocas familias que acaparan las riquezas de una nación (Luksic, Matte, Angelini et Al), de esas familias que no aparecen en las notas trágicas, de esas familias que, como quizás, lo diría Marx – lamentan la perdida de mano de obra, pero aborrecen la perdida de materia prima y la destrucción de estructura industrial-.
Día – 1
He tenido la “suerte” de estar en un lugar en el cual nunca se corto el insumo de agua, pues éste no era potable, sino que emanaba desde una vertiente. La cual no se contrajo frente a los movimientos zigzagueantes desde los interiores de la tierra que la cubría. Lo que refiere al insumo eléctrico, éste era inexistente y por lo demás, a esas alturas, innecesario. De inmediato formamos parte de quienes necesitaban información, cosa que fue resuelta con pilas en una radio de antaño, pero que funcionaba perfectamente. Las emisiones eran limitadas y solo una cadena de radio nos entregaba información, claro que advertían que era vaga y preliminar.
De las cosas que transmitían, una de las que mayor asco me produjo fue sobre el informe de carreteras. El hecho que el comité ejecutivo a cargo de las carreteras se estaba reuniendo, pero aun no se lograban juntar, pues algunos ejecutivos faltaban por llegar en sus helicópteros. Uno de los mayores aprendizajes, que he tenido en mi madurez, ha sido el de no odiar a las personas que han accedido al éxito (económico y material), pues es de reconocer que su historia esta plagada de un esfuerzo por conseguir las comodidades que hoy gozan. Es así que aclaro que mi repulsión no es a sus niveles económicos, mi asco se produjo en la dualidad de saber que lo ocurrido fue un terremoto que dejo a regiones inicialmente aisladas, mientras tanto otras personas tenían la capacidad de verificar el estado del producto que manejaban y de reunirse de forma expedita. Mi reflejo condicionado de repulsión fue hacia la desigualdad evidente que una tragedia de la naturaleza puede traslucir y evidenciar con tanta claridad.
Estando “aislado” ya he vuelto a mi cuidad la tarde del día sábado. En ese momento confirme ese sentimiento que toda mi familia se encontraba en perfectas condiciones. Claro que dicha seguridad es un tanto superficial, pues el lograrla significa mantener firme la decisión de no pensar de forma trágica frente a lo trágico del panorama, o por lo menos de esa tendencia sodomízante a la que nos inscribimos la mayoría de los animales humanos.
Una de las imágenes, que de inmediato, mayor efecto positivo causo en mi fue ver esa rumba de televisores en la basura. Todos apilados sobre otros. Era un panorama agradable, aunque rompiera con ese esfuerzo de las familias por tener TV de 29 pulgadas y otras. Es como si la tierra buscará sanear los aparatos capaces de transmitir y multiplicar la desinformación y la putrefacción de las relaciones mismas. Pero bueno, las conclusiones al respecto son personales…
Dentro de lo que mi familia me comenta sobre como enfrentaron la situación, ocurre que toda la población corrió a buscar resguardo en la costanera del río que esta cercano. Formando improvisados campamentos, en los cuales esperaría el pasar de la noche, de la incertidumbre, del espanto y por supuesto de todos esos sentimientos que no son propios de la normalidad. Uno de los hechos mas aberrantes ocurre al momento que un señor, quizás preso de su pánico, toma una biblia y comienza a recitar frente a todos que es el momento del fin de los tiempos, que la religión y solo Dios salvará las almas de los presentes, que ese es un castigo frente a la maldad que como sociedad hemos albergado.
Es claro que la opción religiosa es una opción personal, que es respetable y nunca criticable, creo mientras no sea impuesta al resto o agreda su intimidad. Claramente este hombre se ha pasado esas “reglas” (mis reglas, por lo demás) por su intimidad mas profunda y desnuda. ¿Es acaso el pánico un justificante de la agresión a todas esas personas y a esos niños? Para aclarar, como lo veo yo, esa acción desesperada de recurrir a la fe, a su fe, para encontrar las explicaciones a lo ocurrido y de paso enrostrar una “verdad” a quienes no tenían explicaciones me parece abrupto e irresponsable. El asegurar hechos frente a niños, que están más desconcertados que los mismos padres, me parece abrupto e irresponsable. El querer que los demás crean su verdad me parece dictatorial y transgresor de las libertades que en situaciones de esta naturaleza, son lo propio que el ser humano puede tener, son el tesoro que ninguna catástrofe puede arrancar.
Los días pasan y las situaciones se van sumando. El sentimiento de inseguridad y la sicosis colectiva van disminuyendo, por lo menos hasta que una nueva replica se presenta. Pero, con seguridad, puedo decir que las replicas se acabarán… por que de seguir, nosotros los humanos, “los animales de costumbre” sabremos vivir con ellas.
los hombres mataban frente a las vitrinas que vendían "salud".
Ya no mucho quedaba por hacer, era una encarnizada competencia por determinar la supremacía del mas fuerte, del mas inteligente, del mas apto y del que tuviese el dinero para pagar lo a consumir.
¿Son realmente poderosas la ovejas frente al lobo?...
en fin...
Todos son cuestionamientos que han atrapado al ser en lo que nos ha tocado vivir. Todas sonjustificaciones para mantener la mente orientada hacia lo que estamos acostumbrados a ver, ydesviar la mirada de esas cosas desconocidas que por poco habituales se hacen misteriosas, y pormisteriosas se confunden en el temor de no saber sus reacciones, sus productos y sus sabores.
¿Que importa a donde me dirigo? ¿Que importa de donde vengo? ¿Que importa donde estoy? Alparecer la distinción entre estos tres momentos es completamente proporcional a la importanciaque se le de, pero en su esencia no se diferencias mas que por detalles que no empañan susimilitud, pero ¿es ello importante? justamente es el punto, su importancia es el punto, noimporta donde he estado, ni donde voy a estar, ni donde estoy. lo que importa es el sentido quetodo ello tienen para mi, somos animales de costumbre, de odiosa rutina y de abominablecotidianeidad. En los sucios juegos de palabras hasta el improvisar, la espontaneidad se hacerutina... ¿podemos escapar de ella? tú lo sabes ¿tú lo sabes?
Hay noches que sin importar la cantidad de luz son las más oscura que nos tocan, son noches quesin importar la temperatura ambiente no nos permite entrar en calor, sentir suspirosalentadores o caricias que despierten sentimientos de placer. Son noche limitadas es cierto, peroson noches que se enraizan en nuestros cuerpos como la mas vil cizaña, pero tranquilidad que alparecer no son malas, después de todo solo son noches.
Recuerdo el viento y los sonidos, recuerdo no saber lo que pasaba al otro lado de la pared, nosaber que ocurría fuera de mi lugar seguro, no estoy seguro de haber querido saber lo que acontecía. Muchas veces el miedo no es reacio y en su lugar se instala una sensación de incertidumbre que vacía todos los pensamientos y da hueca cabida al arrepentimiento, pero esotermina al desfachecer frente al agotador cierre de las pupilas (que desean llorar y no seatreven).
Hay poesía oculta en las palabras del que pide solo para comer, pero hay un canto al deseo enquien engaña a la muchedumbre con dinero que no necesitan tan solo para beber y olvidar unpoco de la realidad...
Hoy amigos mios recomendaré un ejercicio práctico de auto conocimiento. Debo advertir que requiere de mucha responsabilidad y que puede llegar a ser peligroso. Consiste en tener una tarde desocupada, no es mi intención ser reiterativo, pero en absoluto sin nada que hacer. Puedes coger una de esas tardes que dedicas al ocio y utilizarla en el ejercicio. El segundo elemento eres tú mismo, la ropa, los accesorios y demaces los determinaras tú en base a tus preferencia (debo aclarar que sin ningún tipo de reproductor mp3 y/o celular con juegos y esas cosas). En tercer y último puesto debes escoger un lugar, puede ser una plaza de armas, una calle o un mall, o que se yo, lo importante es que sea un lugar por el cual tú transitas cotidianamente. Entonces enumeremos;
Tiempo desocupado
Tú mismo/a
Un lugar recurrente
Una vez completado el listado procederás a situarte en el lugar elegido y veras a la gente pasar. Veras como transcurren sus vidas. Sentirás como, sin que ellos se enteren, pasas a ser parte de sus vidas como un observador más. No debes tomar notas de campo, ni tampoco ningún tipo de apunte. Lo importante es que después de transcurrida una hora, o tres, o cuatro empezarás a preguntarte que es lo que tú haces cuando caminas por ese lugar. te preguntaras quienes te observan y quienes son los que son parte de tu vida sin que tu jamas nunca te enteres. En esta parte del ejercicio debo advertir que es peligroso el nivel de ensimismamiento y hasta donde puedes llegar dentro de ti, aunque e de admitir que el problema no es ¿hasta donde puedes llegar? sino ¿hasta donde quieres llegar?
Otra cosa... Los males me asedian, siguen estando en su mismo lugar. Nunca se fueron... solo me demostraban que tienen la capacidad de hacerse invisibles. Me han comprobado que son mas poderosos de lo que yo pensaba, los subestime. Hoy cargo con ellos con mayor fuerza que antes, hoy me clavan agujas que hieren como espadas en mi espalda, mientras ellos sienten regocijo al verme y al sentirme sufrir. Ya estoy cansado, pero no es como antes... hoy estoy cansado y quiero seguir, quiero herirme aun mas y llegar mas allá con este sangramiento que me quita la vida y que a la vez me permite observar de manera que solo los sueños del incrédulo le permitirían visualizar a distancia. Soy pobre de alma, de dinero y de espiritu, pero lo peor es mi pobreza de esperanza, un día existió y la mato la apatía de un mal amor, la carroña cubrio y pudrio la esperanza.
Debo partir por decir... por decirte, que te agradezco que me leas. Mi comunicación conmigo es una mierda, por lo cual el saber que me comunico con seres tan extraños como uno mismo, pero en exteriores que jamas nunca compartiré, me resulta por lo menos alentador.
Es así en lo que parto por contaros que sois hijos de todos los males. Lo digo, y lo afirmo, y si es necesario lo reafirmaré, por que me comparto hacia lo que somos, hacia esa construcción del mundo vital (ese pedazo de planeta que nos rodea y nos rejuvenece, nos recuerda que estamos vivos y que nuestro destino inevitable es la muerte. Además nos habla que el valor de la muerte solo lo daremos nosotros, el valor de nuestra existencia se mide desde nosotros). Hoy me siento hijo de todos, y absolutamente todos los males, en mi cabeza hay cientos y quizás miles de marcadores con accesos directos hacia todos los pensamientos malignos que el alma humana puede crear. Mi navegador mental con un solo click imaginario puede transportarme a sitios que no desearía jamas visiten ustedes. Tengo un maldito historial que desaparece y me impide volver y eliminar todos los link visitados. Pero, como imaginarán, mi vida, y en fin la vida misma, no se puede resumir en una pobre metáfora computacional. El mediocre hardware no soportaría los virus de la imaginación, ni jamas una pobre maquina sentirá el brillo, la intensidad, el calor y el dolor de las pasiones. Hoy me siento como el hijo de todos los males. Hoy la creación me beneficia con la caracterización básica de todo lo que nos rodea y es ¿acaso vemos bien a nuestro alrededor? me temo pequeñostruanes que en pos de una respuesta fácil... si vemos bien, y no me refiero a una buena calidad de la visión, sino a que vemos constantemente obras con una finalidad fraternal, con un bien como forma final. Pero cada una de esas buenas intenciones, traducidas en actos de bondad, de caridad y de cuantos otros cosas se destruye en una forma agónica frente al egoísmo de los muchos. Así s la cosa. No vengo acá a escribir un lastimoso discurso alentador que te lleve delante de lo que te impide seguir delante. Tampoco te vengo a decir que los problemas y las dificultades son imposibles de sobrellevar, ya tú descubrirás tus potencialidades. Veras cuales son las actitudes que te destruirán y cuales te fortalecerán. Veras como el apasiguante calor del día te invitará a la noche oscura y como de forma lúdica, el frío adormecedor de la noche te invitará a extrañar el ensordecedor calor del día que nunca será el mismo. La nostalgia por lo que fue te podría destruir, pero es la falacia a la que te acostumbrarás, pues en el día de tu muerte, o quizás con suerte absurda antes, te darás cuenta que eres tú el que se destruye con facilidad sádica.
Hay sentimientos y palabras que me identifican; marrón, nostalgia, sutilezas, dolor, pasado-futuro, yo, y tantas otras más.
Palabras saladas y otras que evocan NOSTALGIAS empeñadas en deconstruir y diluir.
Quiero hacer cosas extrañas y saludar a ellas que me han tendido la mano, los abrazos y sus sinceridades. Vuelvo a escuchar esos sonidos que inspiran acongojamiento y acógonamiento en mi corazón. Estoy pendiente, de nuevo pendiente, que ninguna lágrima cruce la polémica frontera que marca el limite entre el interior de mi ojo, y asumir que he sido débil que puedo llorar como otrora fuerte carcasa. Son notas compuestas con tal brutalidad que se cuelan en mis oídos y me transportan y me descomponen y transforman en alguien que me resulta penoso y amable. Es un sujeto, extraño y sujeto, frió y lejano y sujeto. Triste, pero a la vez orgulloso. Hay imágenes que se cuelan por las rendijas de cabañas que no he visitado cociente. Hay conciencias que he dejado en cabañas que he visitado con ellas. Vuelve la música y el tema que no me deja retener las gotas dentro del limite imaginario de mis párpados. Lo malo de llorar no es llorar. Lo malo pasa por como la humedad que adquieren los cachetes, y siquiera el mismo ojo, te recuerda todas las otras veces en que se ha humedecido. Es como si a cada llanto nuevo le sumaras todos lo ya vividos, todos los llanto ya sufridos y así para delante suma que suma. Recuerdo caras de amigos, pero son caras muertas, caras que ya no existen y que no se encontraran jamas. Recuerdo sus sonrisas y sus abrazos y como en nuestras mentes siempre estaba la posibilidad de urdir una nueva travesura. Era excitante y a veces emocionante emprender algo que no sabemos en lo que iba a terminar. Esos rostros... esos rostros que acompañan mi pasado solo se suman a esas melodías que despiertan NOSTALGIAS, esos rostros ya no serán jamas, ya desaparecieron. Veo a los que fueron mis amigos, los veo por casualidad ya que la vida separo nuestros destinos a su antojo, y no se que cambio en ellos. Me he preguntado por mucho tiempo como cambian las personas, como cambiaron mis amigos. ¿O será que el mundo sigue igual y yo ya soy un ser extraño mas, extraño para ellos y extraño para mi? Tengo pena, y hoy no es por mi, no es por ellos y no es por ellas, ni por quienes no conozco. Simplemente hoy tengo pena...
El caso es que vuelvo acá, claramente lo había dejado de lado... y me retuerce el estomago pensar que vuelvo por un comentario desinteresado, pero veme de vuelta. El caso es que no me siento bien, y luego de encender la estufa ( es que ya no pude seguir en combate desigual contra el frío), y de percibir ese olor a gas por un largo tiempo me he preguntado si estaba muerto, creo que ya me convencí que no lo estoy... creo.
Vi la estufa como encendía su llama y todo fue normal, me recoste en la cama con el portátil en los pies mientras revise que había de música nueva. Pensé en la mujer que tantos pensamientos me quita, la sentí lejos físicamente y me sentí dañado por mi estupidez. Recordé lo mal que la paso en este minuto y sentí vibrar algo, pensé, en un principio, que era el celular, mi celular, pero no. Lo volví a escuchar y corroboré que era una vibración mucho más baja que la de mi celular. Me senté en la cama y ¡me asuste!. Pensé que podría ser un celular en la otra habitación, o en el patio, intente refugiarme en alguna respuesta lógica. Estaba asustado, pero no era un temor abrazador, era mas bien como esos temores que duran fracciones de segundo. En fin, pensé además que podría ser en el patio y que era el otro chico que arrienda que me espiaba por la ventada, me pareció una idea descabellada así que la ignoré y me di cuenta que algo extraño pasaba. Luego recordé el olor a gas, me paré de la cama y sentí el cilindro, por atrás de la estufa. Revise las conecciones y verifique la llama, todo andaba bien, temí que pudiera tener razón en algún escape de gas y que explotaría una bola de fuego mientras olía cerca de la llama, me arme de valor y solo percibí el olor, nada paso. Estaba parado a oscuras. Alumbrando, con una luz tenue, solo el portátil y la estufa. La vibración se había ido. Me pregunte si algún escape de gas me había matado y yo estaba muerto, tendido en la cama y no podría verme. Pensé que ya muerto podría estar en una dimensión paralela y solitaria. Me palpe el cuerpo y me sentía, pero no pude asegurar que estaba vivo. No me asuste, solo me resigne a enfrentar el no verla mas, pensé en ella y como la pude haber perdido. Fueron fracciones de segundo tristes. Era como si habiéndome pensado muerto pude sentir un dolor que me hacia sentir vivo de verdad, dolido y vivo, herido por mi estupidez, por mi ignorancia y mi confianza, por pensar que puedo ser libre y que vivo en un mundo donde no se transgreden las libertades del otro, por confiar como un estúpido que se olvida que tiene todo por perder que es un frágil con las entrañas expuestas al daño no intencionado, las menos, e intencionado de los demás.
Me senté en la cama y puse el portátil en mis pies, imaginando cierta mi teoría sobre mi muerte, e imaginando como estaría mi cuerpo en mi cama. Como estaría mi cuerpo en esa otra dimensión que antes fue mi realidad. Fue en ese instante que todo cobro sentido. Había un mosco inmenso en mi pieza. El sonido de sus alas parecía la vibración de un celular. Se paro en la luz de la pantalla de mi portátil, como queriéndome avisar que era él, que dejara de temer. No supe que hacer, no supe que contestar. De inmediato recordé el asco que me dan las moscas, pensé si seria malo matarlo, pero me pregunte que demonios hacia un mosco en mi pieza, no quería mas preguntas y el mosco se fue a la oscuridad. Me pere. Me congele junto al fuego de la estufa pensando que seria correcto hacer. Decidí matar al mosco, no fue difícil encontrarlo en la oscuridad. De hecho fue innecesaria buscarlo, estaba como esperando. Cogí una sandalia (creo que la izquierda) la puse en la espalda del mosco, le pedí disculpas, y presione levemente (no quería manchar la pared). Su cuerpo se pego a la planta del objeto en cuestión y lo quise ver. Encendí la luz, tenia un cuerpo azul brillante, como celofán, las alas estaban intactas aunque apuntaban a extremos diferentes, los ojos eran diferentes a lo normal, aun movía sus patas. Roge haber hecho lo correcto y en el baño bote su cuerpo a la basura. Antes de despegarlo de la planta de la sandalia lo reventé en un costado del basurero, creí que si hacia eso no sufriría mas.
Me parece que hay ciertos días en los que debo escribir (o mentir) en el blog, hay otros en los que lo debo hacer en mi cuaderno... en el anonimato y oscuridad de lo que no se mostrará pronto. También otros en los que derechamente no debo escribir. Creo que debo decidir sobre quién decide en que minuto puedo escribir.
En días soy tan susceptible a los mismos problemas de todos los meses, en las mismas fechas. Es como si el factor ese me diese la bienvenida a un nuevo ciclo, a otro más que se repetirá como tantos otros. Estoy cansado de estar cansado...
Me satisface escribir en prosa mortífera, en texto mortífero y melancólico. Me obliga escapar de mi estado el pensar que otros tantos se identificarán con lo que siento, que no es pena, pero no es grato . Me siento como un vampiro que vive de sus energías y se alimenta de la muerte lenta de las víctimas que creerán encontrar paz en lo que mas les pesa. Pero es cierto, que más da si hasta el papa muere, si hasta los padres mueren, mueren los hijos y morirán los nietos.
Me es completamente significativa la canción vida. Hoy no quiero caer en cuestiones y cosas de tristeza o de ánimo cabizbajo. Pese a lo anterior, no quiero perder la oportunidad de recomendar esta estupenda canción. Por mi pondría la canción completa, pero me es lejano eso de estar basándome en un tema, y mucho menos en un tipo de resonancia revolucionara, pero con actitud y labia extremadamente pasiva (hasta pajera). Por lo cual, insisto, si tienen la oportunidad escuchen la canción y pongan mucha atención en la letra.
Como me siento dadivoso, además recomiendo el siguiente video. No se a quién corresponde la autoría de la realización, pero siendo el tema ALL I NEED, de la última entrega de RadioHead, creo se ajusta a cabalidad con lo que se quiere transmitir.
Ahora pasando a lo que me conlleva a escribir hoy.
La vida, la verdad y lo que ofrecemos al respecto. Parafraseando a Nietzsche “Somos dueños de la verdad, pero no sus proveedores”. ¿La verdad donde esta en esta mal planteada sociedad? La pregunta es retórica y susceptible a tantas respuestas como subjetividades puedan contabilizarse, pero sin duda esta en la sociedad misma.
Ahora ¿Somos dueños de la sociedad? ¿Soy acaso capaz de transformar la realidad a mi antojo? ¿Puedo? ¿Soy el alma de fulano talo soy el cerumen de fulano tal? Creo (con esta seguridad enfermiza), que la pregunta anterior sobre ¿Qué soy? Es mucho mas valida y necesaria responderla desde ¿Dónde quiero estar? ¿Qué quiero ser? Es justamente la elección la que nos plantea la posibilidad de ejecutar y de ser la verdad a la que podemos optar.
En tiempos que las tragedias aumentan (o por lo menos los protagonismos que éstas cobran). En tiempos que los alimentos abundan, pero resultan bienes escasos por el hecho de no tener la capacidad de tener la capacidad de adquirirlos en el mercado formal. En tiempos en que la cordura es medible por no traer mas seres a vivir realidades catastróficas y tristes cabe preguntarse donde me quiero posicionar . Pero son estos mismos tiempos los que te hacen sentir abrigo y fortaleza en la simpleza de un abrazo, en el calor de una mirada, en el ceder de protagonismo- o mas bien en cobrar protagonismo por ceder lo que te corresponde-. Nací y me crie en un globo que me vende lo que necesito consumir, que me impone lo que debo necesitar y que me prohíbe pensar lo que quiero hacer, tener y ser. Pero la pregunta se transmite de generación en generación y la respuesta esta en todos lados, hasta en el apartado himalayoso.
Me quiero posicionar en donde yo lo deseo, en donde mi alma y mis órganos, y mis partículas, y mis átomos, y lo que le sigua me dicen que es verdadero. No importa si me equivoco, lo que si es importante es que si cometo un error sea por que yo lo he decidido, por que yo deberé responsabilizarme por sus consecuencias. NO HAY OTRA OPCIÓN!
Quiero decirte las cosas directamente, pero confío que descifraras el mensaje y que valoraras tus decisiones.