martes, 29 de octubre de 2013

Llego la perra..

De la emocionalidad a los caminos de la inconsciencia.
He vivenciado malestares que realmente no me interesan, he sido testigo de sutilezas lastimeras que no guardan bondad.
Veo los ojos de la belleza y en ella solo se refleja la inmundicia de su cuerpo.
Es esa arpía con cuerpo maravilloso, que solo gana lastimas y dadivosas plegarias por soltar una teta al vulgo.
Su trasero se contonea acompañado de la amiga que permite la comparación de su belleza.
En mis interiores mis sinceras hormonas revolotean buscando salpicar sus entrañas. Es como si el camino predilecto, ese embriagador de sencillez solo se lograra entre sus piernas.
No es difícil imaginarla en cueros, como tampoco lo es verla, mas las copas de sudor y placer adecuado podrían lubricar su moralidad hasta añadir el filtro, la excepción dañada hacia todo admitirlo.

Veo tanto vacio en ella, que solo pareciera buscar llenarse con materia espuria y comentarios reproductores de una falta de criterio inconmesurable.
Ella busca que la amen, ella busca que la odien. Sus inseguridades no discriminan frente a la opción de protagonismo.
Ella es tan cierta como lo es la falcedad y a la vez es tan falza como la verdad religiosa...

Creo fielmente en lo sabroso de sus carnes.
Creo fielmente en la viva posibilidad de abrir su intimidad y degustarla al mundo.

Pero de lo emocionante a lo carnal existe solo el deseo.
Se que bajo ese cuerpo tolerable se encuentra el alma perturbada que no logra concilio con su tarea.
La inmadurez de su ser a cedido frente a la tarea encomendada por su propio ser. Ella se revuelca y no de placer, ella lo hace por verguenza.
Su alma en busqueda de piedad busca incluir a otras mas debiles, para así establecer un punto de comparación. algo así como el control en la tarea, algo así como la medida del avanzar, algo así como la destrucción de lo inherente a la propia verguenza, a su propia condición de humanidad fundada en la bondad tardía, tardía y perdida. Perdida cual vanguardia emperifollada en galardones espureos, espureos y en oferta..

martes, 24 de septiembre de 2013

Sobre casi 41 años...

Mienten, cuando nos miran a los ojos simplemente mienten. Son parásitos dedicados a alimentarse del esfuerzo del pueblo, del esfuerzo de borregos deseosos por ser controlados por sujetos disque mesiánicos. 

He visto realidades terribles que sólo podrían solucionarse encarando lo real, mirando a los ojos al oponente y metiendose   esa imperiosa necesidad de ganar por orificios corporales dedicados a la evacuación. Pero ello, con ellos, y hoy en ellos, es una quimera que sólo puede soñar con desearse. 
He visto en el como nos hemos trasformado en pequeñas rameras de los vaivenes de la economía. Mientras tanto proxenetas elegidos democráticamente ponen en tensión hipótesis de súper héroes del hecatombe, los súper poderes han sido reemplazados por títulos entregados por universidades gringas. Mismas universidades que idearon la instalación de la justicia para los ricos, la consolidación de lo injusto como lógica de mercado. 
No odio el pasado, a lo pasado pisado y que sus protagonistas se pudran en la clandestinidad de sus grandes palacetes. Después de todo sus riquezas, sus abusos y, principalmente, sus tragedias no la seguirán de este mundo. Odiar es de débiles y solo acumula rencores que no alijeran la carga.  Lo que yo siento es más bien asco... Asco por esas personas y mucho asco por tu silencio, por tu inacción y por ver como tus músculos y arterias a están acumulando con la fantasía del olvido. No hay perdón ni olvido, tal cual como no hay cuerpos de revolucionarios y terroristas de montaje. 
El general... Él fue, como país, una de nuestras mejores humoradas. Un arriero frente a incontables piños de ovejas dispuestas a ser controladas. Mientras el terrateniente dictaba órdenes imperialistas a fin de anular la oposición. La sana oposición hoy no existe, hoy no hay construcción y aporte entre bloques solo musarañas de discusiones, para finalizar la semana con el mejor carbón de nuestra madre tierra y un corte de guayu...

jueves, 1 de agosto de 2013

Sobre el leon...



¿Porque es tan difícil tomar una decisión difícil?
He de pensar que constantemente nos aferramos, y escudamos, en el sentimiento de impulsividad. Siento que los aparatos de control nos plantean la dualidad entre que la impulsividad es negativa, pero que impulsividad y certeza son una formula exacta para el triunfo, para el éxito y el ascenso social de lideres emergentes.
Pero que cosa menos cierta cuando los dioses nos ponen frente a pruebas que no pueden ser tragadas de forma impulsiva,  cual digno alimento que esta recubierto con espinas que sanaran el interior del sujeto que espera alimentarse, pero que la única exigencia es tomarse el tiempo de sacarles dichas espinas y así en el ejercicio de la metódica meditación lograr llegar al centro otrora alimento, hoy medicina para el alma.
Hoy la vida me pone frente a la difícil decisión de considerar la eutanasia como opción de dignificación. La muerte del ser querido es inevitable, y solo de quienes le rodean depende el poder acortar el tiempo de sufrimiento, de poder disminuir la voracidad de lo inevitable, de lo que transmuta y de paso daña hectáreas de campo dispuesto a ser cosechado con amor y cariño incondicional.
La decisión es difícil. Pero ya la misma decisión es maya pues no existe posibilidad de error, no existe posibilidad de tomar la opción equivoca, y es que el camino, con claridad, es solo uno. Entonces ¿por qué es tan difícil tomar una decisión difícil?
La decisiones nos plantean la dificultad de la responsabilidad frente a las mismas. Por un lado está la legalidad construida por bien intencionados humanos predecesores, por otro lado está el juicio de los pares que nos rodean. Pero muy por sobre ello está la oportunidad de conciliar la coherencia de nuestras decisiones. Hoy quisiera evadir, quisiera procrastinar , pero ello ya es poco probable, es improbable. Las puertas de la conciencia ya están abiertas y solo se cierran desde dentro.
Entonces hacia donde avanzar para obtener la anhelada reconciliación con el deber ¿Acaso debo buscar ser merecedor de la gratificación del deber ejecutado cuando un ser querido nos deja de nuestra historia? En las historias de guerreros ello pareciera ser un ejercicio que de común es fácil, más nunca el protagonista de la historia nos regala la reflexión de la dificultad de la tarea cumplída. Hemos construido relatos que reverberan el logro, novelistas que pese a todo solo ponen la atención en el clímax y su resolución mediante el logro. Pero la historia no la escriben ganadores, la historia la escriben sacrificios de heroicos personajes que van directo a clavarse en nuestra nostalgia o en nuestro emocional individuo.

Quizás eso es lo que esta historia debe dejarme. Quizás solo bastará con permitirme ver el acto heroico del que mediante la eutanasia ya no estará jamás conmigo. Tal vez el egoísmo nunca es egoísmo y lo que yo quiero es actuar un sentimiento que jamás es mío. La decisión nunca me pertenece, los dioses ya no son tan ilusos como para otorgar al humano la posibilidad de error. Lo que me pertenece es la posibilidad de vivir mi camino, la posibilidad de llenar los espacios vacíos de mi novela. Siento que cada día está destinado a escribir entre el prefacio y el único fin entregado a nuestro nivel de perfección. Y él con sus garras me regalo el rasgar muchas páginas que no quise, que no quisimos, pero hoy nos entrega el capitulo titulado con su nombre. Hoy él parece ser historia, y no es una historia escrita por ganadores, es una historia de una vida caracterizada por… una historia que nos deja.
Después de todo siempre fue una nube, y pareciera que hoy está más cerca de allá.