miércoles, 26 de septiembre de 2012

Sobre ciertas elecciones...

Consecuente... compleja palabra que se traduce en un verdadero concepto ideológico. Y es que la utilización de la misma es un contrato verbal respecto de corresponder las palabras con los actos... ser consecuente, o sea SER...

Estamos as portas de campañas políticas, y esta pareciese ser la invitación a emanar todos los males de las convivencias sociales. Poder ebullir un cumulo de emociones que dejan de actuar como interesadas por el otro. Todo se transforma hacia un yoismo absoluto, un sentimiento de omni desamparo, que solo puede ser saneado, enfrentado con el ejercicio de un voto a fin de conseguir el logro esperado. Así el triunfo del getón por el que vote no es solo su triunfo, es el reflejo de mi elección, de mi actitud acertada y ganadora. Yo también seré, en base al logro de mi candidato, un exitoso.

En temuco, como en todo Chile. Las calles comienzan a contaminarse de algunos carteles multicolores. Algunos mas agradables a la vista que otros. Desde hace algunas elecciones se han sumado rostros jóvenes, tal cual si quisieren dar un respiro al ambiente viciado de rostros alicaídos  pothoshopeados a ultranza  pero en el fondo con un hálito a viejo y vieja asqueroso, a dictadura... o a dictablanda. Pero en ningún caso a actor popular... no, a esos se los come el poder, y se diluyen en promesas hegemónicas de quienes se han transformado en pilares de sus respectivos partidos.

Se transforma en un ejercicio interesante el poder mirar esas sonrisas falsas en esencia, en esas palomas falsas por esencia. Plagas de carteles cual hongo tibetanos en fábrica de chancaca. Pero claro las  promesas de sanación solo seguirán siendo promesas. Pues el hongo tibetano solo puede hacer efecto si hay un cambio profundo en la organización de lo cotidiano. Entonces toda potencial recuperación solo se queda en su potencialidad, y la responsabilidad no es del hongo, no es del político, es de quien voto por él... o ella.

Esta semana he ganado entradas al cine. Muy feliz de poder ir a visualizar alguna buena película. Mi esfuerzo para lograr tal efecto a sido mínimo, más solo me he limitado a comentar en el muro de la página de una radio. Mi comentario a sido justamente respecto de la inconsecuencia de los políticos, do todos y cada uno de ellos, de todos esos seres partidistas que solo buscan asegurar el chancho, alcanzar una cuota de la torta distributiva y de paso ejercer el poder que el grueso de los ciudadanos nos esforzamos por delegar a otros que por esencia no nos agradan, pero por necesidad condicionada nos acostumbramos a aceptar.

Mi comentario ha sido del orden

A propósito de la propaganda política ¿Cómo la ciudadanía elige a "sujetos" que no respetan el mínimo de la norma, y serán estos "sujetos" los que trabajen en la defensa de la norma...?

A mi parecer todos estos sujetos son ladrones con terno y elección popular...

Mucha gracia me ha causado que el comentarista de la radio de forma inmediata, visualizando la página de la radio, transmita mi comentario en vivo. De alguna manera avivando el llamado a escandalizarse respecto de la falta de respeto de los políticos locales, al no respetar el mínimo de las fechas en cuestión para propaganda. Cual paradoja estilo star trek, el comentarista da el paso a comerciales y una seguidilla de jingles anuncian las promesas de múltiples personas que ostentan cargos de concejales o alcalde...

Por otro lado en esta semana algunos amigos míos están trabajando afanadamente en la construcción de palomas para un candidato a concejal. esta labor intenta desmancharse de cualquier tinte político, y se justifica en la generación de fondos para un carrete. Ahora bien ¿esa justificación es necesaria? ¿Es posible separar una actividad de esta índole de la labor partidista que promueve dicho candidato a concejal? ¿No está acaso ese dinero y ese carrete manchado con el dolor del grueso de chilenos que se ven postergados en las decisiones que esos concejales priorizan? pues privilegian la devolución de favores y la toma de decisiones que acarrean divisas inmediatas (sean coimas o populismo).

¿No le estaré, como es común, poniéndole mucho color y debería estar clavando esas palomas con mis amigos?

miércoles, 22 de agosto de 2012

Sobre cierta liberación...


A veces las cosas difíciles se vuelven aún más difíciles…
Y a veces las cosas que parecen fáciles son en realidad difíciles…
En cambio otras veces las cosas nos sorprenden con su concreción desinteresada…
En las más de las veces las cosas simplemente pasan y no nos damos cuenta… es la magia del ser, frente al enigma positivista del no ser irrenunciable. Al estilo luhmanniano…

Entonces ¿Por qué son justamente las veces duras las que más recordamos? ¿Son esas veces de las que más nos dificulta desprendernos?
He visto mujeres que pierden hijos… historias realmente tristes en que la pérdida de un hijo propicia la tristeza insuperable, la cual a su vez propicia una cadena de eventos que facilitan la rebeldía del segundo hijo, el cual muere trágicamente. Cual profecía auto realizada que busca imitar la tragedia de la primera pérdida. Y como si ello fuese a la vez poco el tercer hermano decide consciente e irrenunciablemente desaparecer de la historia familiar, de la historia local y de la historia nacional.

He visto rostros de mujeres desesperadas. Y debo admitir que no he tenido respuesta ni solución frente a lo que no son problemas, sino más bien productos de injusticias, efectos de acumulaciones de otros, de otros pocos. He decidido entonces, y dios mediante, mentir e irme al infierno. He decidido escupirle a la verdad y buscar una mentira reveladora, con la secreta esperanza que la revelación sea la verdad, sea finalmente la libertad, el desapego de todo aquello que la atrapa y le impide salvar a su segundo hijo, a su tercer desaparecido, pero por sobre todo a su propio ser.

Dicen que la verdad libera. Pero muchas veces he dicho mentiras.
La verdad es una construcción social, una estructura de acuerdos tendenciosos y pendencieros. La verdad libera en relación a las modas. La mentira atrapa en relación a las modas. Solo pareciera existir un ápice de libertad en el libre albedrio, en el momento anterior al error o al acierto.

La suspicacia nos obliga a elegir.
Las elecciones nos obligan a enfrentar consecuencias. Las consecuencias nos enfrentan con otros que no se interesan en nosotros.

He mentido, he llorado hacia mis interiores. He caminado al abrazo frio mientras mi ser me exigía entonar la corporalidad acogedora. Me he prostituido en el recato, pero sobre todo he cumplido mis ideales y no me he permitido traicionarme.
He besado los pies de Freire y siento asco de sus uñas aun sucias de tanto caminar.

jueves, 2 de agosto de 2012

Sobre Pucón...

Debo admitir que infructuosamente he escuchado, o por lo menos he intentado escuchar, música rabiosa…
Y es que he creído que ese sería el modus operandi inspirador para poder escribir sobre las desigualdades…
Pero inevitablemente he terminado escuchando música melancólica… y es que la maldita melancolía es una especie de catarsis purificadora, un sentimiento que evoca dulzuras en la misma mierda, en lo putrefacto de la modernidad, en la caleta de la desigualdad… allí junto al desagüe ducto de los mehuines de las capitales de nuestro chilito…
Hace algunas semanas me he vuelto a conmover en un territorio prístino de nuestra tierra larga y angosta…
Hace alguna semanas camino a trabajar con esas familias vulnerables de los sectores donde se concentran las riquezas de Chile me he vuelto a conmover con la desigualdad, con la miserable desigualdad, con la suciedad, la inmundicia de los que tienen mucho… de los que tienen demasiado…

Debo de admitir que Pucón en un páramo privilegiado en nuestra arquitectura nacional. Los “colonos”[1] que hace casi dos siglos conquistaron dicho lugar sin duda fueron visionarios, sin duda reconocieron un lugar que solo puede describirse como bello. A punta de rifle y biblia cogieron[2] a los indios cochinos, y de una patada en sus morenas nalgas los desplazaron o transformaron en peones, cuando no los eliminaron. Años más tarde llegaría El General asesinando a “mamitas ricas y apretaitas”, luego la concertación terminando su trabajo, para coronar la escena con una piraña que todo lo degusta, y el show debe continuar… pero ya me voy por las ramas.
En esta tierra se respira un aire mágico… en los faldeos de Villarrica ya se empiezan a dibujar los primeros contrastes de la frontera.

Hoy reivindicaciones territoriales agudizan un conflicto cada día más mediático y menos mapuche. Hoy el lenguaje habla de soberanía, de Estado mapuche. Un Estado desde la novena región, desde el radicalismo guerrero que muchos historiadores se esfuerzan en dar por finalizado, pero que los hechos, los medios y los miedos nos obligan a reconocer que los 300 años de la guerra de la Araucanía aun no finalizan. Al parecer los mapuche no perdieron (como eufemísticamente se nos enseñó entre silabarios y rezos).
Esta frontera se traspasa al ver a sus gendarmes, viejas señoras vendiendo cochayuyo, pescado ahumado, changles, quesos y otros. Ventas sobre sus carretillas cada día más oxidadas. Mathei, Mañalich y otros se escandalizarían (retóricamente) frente a estas postales. O más bien abrazarían a esta señora con asco y fugacidad…
Esta frontera mágica nos conduce a otras tierras. Como si fuera un camino amarillo (no amarillista) que nace en Freire y termina en esas casas inasequibles, en las que se escriben cada día mayores mitos sobre peones mutilados e imperios inimaginables[3].
Existe un territorio que es único, en él con mayor frecuencia se dibujan rostros claros, pelos rubios y un promedio de altura superior al metro setenta y cinco. Con tiendas que rebozan de estilo único y uniformado, rescatando maderas nobles en arquitecturas características. Mucho me llama la atención ver el frontis de  Falabella sin la odiosa cara de un Sergio o una Diana… es, digamos, hasta agradable.
En este territorio, que de alguna manera evoca belleza, se aprecian hermosos chales, casas que cualquier poblador de campamento soñaría, pero que ni en sus mejores sueños alcanzaría.
La imagen en su fondo instala majestuosas montañas, las cuales son un desafío a la humanidad pues si decides acercarte hay un lago, que parece inmenso, el cual impedirá tu empresa, pero todo ello es magia e invitación. Bajas un poco la mirada y veras edificios sobrepoblados, cada cual mejor que el anterior, cada cual más bello del que acabas de ver. Los gastos, evidentemente, no son tema. Si hasta los letreros que te indican las calles parecen ornamentación de casa piedra. Y caminando en esas calles se te ofrece un bagaje de sensaciones que, nuevamente, te desafían a disfrutar. Sin lugar a dudas un paraíso hecho materia.


Uno de los mejores títulos, de los más poéticos en el nuevo cine (claro, a mi parecer) es Punch-Drunk Love. Y es que en Pucón, sin lugar a dudas, es fácil sentirse embriagado de amor. Al transitar en esa carretera desde Villarrica, las casas se van emperifollando hasta transformarse en esa quinceañera gringa que lleva su vestido azul carmesí perfecto, y solo yo (Dios mediante, crédito a 60 años mediante) puedo entregarle esa flor que hará juego y la transformará en la reina de la noche. Le permitirá ser la estrella indiscutible… nos permitirá alcanzar el sueño americano.

Al parecer toda embriagues me lleva al éxtasis y luego me enfrenta con un estado depresivo…
Toda esta belleza es otorgada al que pueda pagarla, todo para los menos.
Luego he de recordar que no ando en un viaje de placer. Mi sueldo no me permitirá degustar tantos sabores exóticos como si fuesen míos. Estoy allí por trabajo, pero más aún… intentando cambiar el mundo.
Todo lo que allí se ofrece no está al alcance de los residentes. Toda esa fantasía solo es eso, fantasía. Y como tal el que conozca el secreto deberá trabajar para su consolidación, o deberá ser desterrado pues conoce el secreto de la estabilidad…
Hay jóvenes que sufren segregación. Pajaritos que transitan de árbol en árbol y no pueden comprender que hay ciertos frutos que no son míos, no me pertenecen y no debo cogerlos.[4] Son estos sujetos los olvidados. Marx los llamaría lumpen, Freire favorecería su liberación. Sujetos segregados a ser usuarios de la política pública. Política que debe invisibilizarlos, que debe priorizar los índices de éxito y maquillar los bajos alcances de las tareas propuestas. La discriminación ya no es tema, es pan de cada día.





[1] Entiéndase más bien soldados de una guerra que nunca fue, de una batalla de antemano perdida por los oriundos.
[2] En toda su amplia connotación
[3] Historias que van desde lugares a los cuales solo se puede llegar en helicóptero, capillas de oro puro o jardines de millones de dólares, entre otras.
[4] Metáfora intencionalmente reduccionista… ya lo sé.