lunes, 10 de noviembre de 2014

Nunca debería escribirse redención y poesía en una misma
oración.

martes, 4 de noviembre de 2014

Branco



Y pasa que el chico ya no es chico…
Y pasa que el pequeño ya no es pequeño…

El joven, el usuario, el sujeto aniquilado es portador de males que la sociedad construye, pero que la sociedad no destruye.
Y es que la tarea es ardua y las trabas son superiores a las posibilidades reales de éxito. La verdad no es esa, la verdad no se ajusta a lo políticamente correcto. La realidad es superior a las verdades ocultas y ocultadas en el interior del operador social. La realidad es que la esperanza ha muerto….
La esperanza fue una joven virgen, pura, casta e incólume. El destino jugó con su vida y la puso en ese lugar… el punto exacto en donde confluye lo malo y el mierdal, la mierda y lo malo. Generaciones de malas decisiones han logrado articular un pesebre que más bien asegura la emergencia de todo lo malo… la crianza estuvo ausente de cualquier referente afectivo, no existió vinculo ni apego, no existió voluntad a la mejoría, no existió posibilidad de tránsito hacia lo que se estima pudo ser mejor…
Entonces esta bebe, esta virgen fue entregada al destino, fue puesta a disposición de decisiones y obras mayores. Finalmente crecieron sus órganos y el vil adulto a sabiendas de la delicada flor que guarecía en su protección simplemente se tomo la libertad de ungir sus interiores, su intimidad y destrozar cual brutalidad el capullo antes vida, mañana disque flor, pero hoy símbolo de cómo la esperanza ya ha muerto… la esperanza fue violada y con el falo adulto de quién debe proteger simplemente destruyo todo órgano interior. La esperanza antes esperanza de vida fue coartada de toda posibilidad de reproducción, la esperanza antes esperanza de vida fue coartada de toda posibilidad de reproducción de todo lo que en sí anida.
La esperanza escupió su progenie y de ésta emergió el daño que hoy se dispone en el patíbulo del profesional de lo social. El desafío inicial es salvar a la esperanza, para luego pensar en él. El desafío es médico y yo soy trabajador social… la cosa se pone difícil…
Sin embargo los ojitos de aprendizaje buscan conmover al operador social… en realidad solo buscan tensionar lo real y aniquilar al mediocre operador… los ojitos de control del disque usuario se orientan a probar todo lo que se puede probar, a descartar todo lo que vida no me puede entregar. Es la eterna vida hecha vida, la sangre coagulada en cuerpos indelebles e incapaces de dañar lo eterno… pero con un aprendizaje de tal radicalidad que solo se espera la destrucción del Ser y la postura del ser nada.
El real problema no es el usuario, el real problema no es el operador social, el real problema no es la política pública, el real problema no es babylon, el real problema no es una articulación espontanea del universo a fin de leer entre piedras confundidas por arena. El real problema es el de siempre… el real problema soy yo. El real problema soy yo que escribiendo no alcanzo a pasar a comprar al mal la oferta que dura hasta las seis… tiene 50% de descuento el equipo electrónico con doble de capacidad que el que hoy poseo… total puedo endeudarme solo me quedan dos cuotas por pagar el que hoy tengo. El real problema es que mis colegas lo pueden comprar antes y así no sería mía la novedad…

jueves, 30 de octubre de 2014

Soy



Soy el desasosiego de quién todo lo cuestiona…
Soy la voz y la palabra de todo aquel que desecha convenciones comunicacionales básicas y relegadas a la cotidianeidad…
Soy la necesidad de poder definir el qué, el cómo y el cuándo…
Soy el hito invisible al ojo humano, y a la vez prioritario para el real entendimiento del sentido…
Soy la negación a lo indefinido…
Soy a su vez la negación de mi ser, de mí…
Soy el arrullo maloliente de la madre, pobre y desesperada. Pobre y desesperadamente hecha madre de manera prematura por no habérsele permitido conocer la negación. La negación al placer, la negación al control, la negación de la propia negación en tributo a dioses puros. Tan puros como lo fue ella. Tan pura fue ella que hoy es su redentora homónima… la perra mal parida que todos se cogerían por lastima, la suma indeterminada de placer ofrecido en baratijas de asco y curiosidad.
¿Por qué esa absurda necesidad de definición?
¿Por qué mi vida debe estar supeditada a poder describirme?
¿Acaso nos hemos convertido en ese inseguro ser que habita el espejo?
¿Acaso la auto definición acalla el comentario del otro?
¿Acaso la auto definición orienta al otro a vernos como queremos ser vistos?
¿Acaso tanto desconfiamos de nosotros mismo que necesitamos nos conozcan solo lo que deseamos mostrar?
¿Acaso si nos mostráramos seriamos desechables y desechados?
¿Acaso no creemos que podemos lograr siquiera el simple acto de entregarlo todo?
¿Soy lo que soy o lo que quieren quiera querer?